viernes, 1 de junio de 2018

REALIDADES Y FICCIONES
—Revista Literaria—
Nº 33 — Junio de 2018 — Año IX
ISSN 2250-4281 – Edición trimestral

 

Inscripción gratuita como LECTOR
si escribe a zab_he@hotmail.com
indicando nombre y apellido, ciudad y país
(se le avisará cada nuevo número trimestral).

“Dream” (Sueño)
Mónica Villarreal (2017)
(Acrílico sobre madera, 12” x 12”)
Serie “Hummingbirds” (Colibríes)

Sumario
• Crisis como oportunidad. “El vell rei a l’exili” de Arno Geiger. (Anna Rossell)
• Ese mágico momento. (Noelia Barchuk)
• “El ombligo de nuestro padre Adán (1607)” de Ricardo Palma. Cuento y análisis. (Héctor Zabala)
• “Abandonemos toda esperanza”: inteligente versión de una obra de Florencio Sánchez. (Luis Benítez)                                                            
• Neruda y García Márquez. (Enrique Antonio Sánchez Liranzo)
• El amor y sus laberintos. Una lectura lacaniana. (Claudio Curutchet)
• Nuevos colaboradores de Realidades y Ficciones:
• Enrique A. Sánchez Liranzo, Santo Domingo, República Dominicana.
         • Claudio Curutchet, San Isidro (Buenos Aires), Argentina.


  
CRISIS COMO OPORTUNIDAD
Anna Rossell ©

Arno Geiger, El vell rei a l’exili.
Traducción de Ramon Montón,
Ed. Proa, Barcelona, 2013, 199 págs

Entrañable este pequeño libro del austríaco Arno Geiger (Wolfurt, Austria, 1968), del que en España conocemos Todo nos va bien (El Aleph, 2006), publicada también el mismo año en catalán por el sello Empúries, Tot ens va bé, una de sus novelas más logradas, galardonada en 2005 con el Deutscher Buchpreis de los editores alemanes, uno de los más prestigiosos en esta lengua.
Como ya hiciera entonces a partir de la herencia de la casa familiar del protagonista, el autor se sumerge de nuevo en el pasado. Parece como si Geiger se sintiera especialmente cómodo en este registro, aquel que a partir de los objetos, detalles y gestos da pie a la reflexión y a la reconstrucción de la historia, la de su país o la personal, ligadas entre sí.
Arno Geiger
Sin embargo El vell rei a l’exili, publicada también este año en español por El Aleph (El viejo rey en el exilio), no es una novela, sino un ensayo intimista en el que Geiger nos ofrece un regalo lleno de ternura y esperanza, un texto biográfico en el que narra la relación de un hijo con su padre a partir del momento en que este enferma de Alzheimer y se manifiestan sus primeros síntomas.
Lejos de desunir y destrozar las relaciones familiares, la enfermedad de August Geiger, que al principio, cuando los signos de la demencia no fueron convenientemente identificados, amenazaba con aniquilar la paz y la armonía, se torna una maravillosa oportunidad de acercamiento y de aprendizaje, la ocasión que la vida brinda a la familia para conocer a un August distinto, a veces incluso más cercano. A un ritmo ralentizado, como si el tiempo de la narración se acompasara a la nueva vida del enfermo, Arno Geiger nos abre su intimidad y nos descubre, paso a paso, el nuevo y precioso vínculo que va naciendo entre él y su padre. En congruencia con el carácter reflexivo del libro, el autor sabe crear un ambiente interno sosegado que contagia al lector, que se adentra en la lectura con la plácida serenidad de quien asiste a una liturgia mágica.
Más allá del inestimable consuelo y de la ayuda que puede proporcionar a aquellos que se encuentren en una situación similar, el libro supone una gran enseñanza: mientras haya vida siempre habrá oportunidad. Esta es la lección que aprende y transmite Arno. Él, que nunca tuvo una relación digna con su padre; él, que había convivido tantos años con August ignorando tantas cosas de su pasado y los motivos de sus rarezas, ahora intuye y descubre las claves de su distancia. La enfermedad le reta a encontrar un código distinto y acepta el difícil desafío, un desafío del que sale airoso y enormemente enriquecido. Con exquisita sensibilidad y una capacidad de observación que solo proporciona el afecto y la naturaleza delicada de quien escribe, Geiger se acerca a su padre intentando imaginar el caos mental que lo domina, los miedos a los que ha de enfrentarse, la inseguridad, la desorientación, la frustración. En un gesto de empatía hacia su padre, Arno evoca el mundo incomprensible que desde hace un tiempo habita August para comprenderlo y puebla su camino de aprendizaje de reflexiones que constituyen un verdadero tesoro. El libro, que está salpicado de preciosos diálogos entre padre e hijo o de voces diferentes a la del narrador, que el autor distingue del hilo narrativo en cursiva, adopta un carácter casi poético y con mucha frecuencia las afirmaciones o respuestas de August —supuestamente inconexas e incoherentes— se acercan a las inteligentes aserciones de un Kafka o un Thomas Bernhard, como el mismo autor apunta.
Reflejando el cambio psicológico de la voz narradora, el último capítulo adopta una cadencia distinta, un carácter más enumerativo en las reflexiones, que ahora se ven potenciadas por los diálogos con otros inquilinos del hogar de ancianos en el que ha empezado a residir August. La narración no termina con la muerte de August, sino que queda abierta, como abierta queda también la relación entre padre e hijo. Todo un homenaje de Arno a su padre, y un acto de inteligente humildad de quien sabe reconocer lo que vale la sencillez y leer los signos del cariño donde otros ven solo confusión y desorden.

Currículo de Anna Rossell en Realidades y Ficciones – Revista Literaria Nº 11:



  
ESE MÁGICO MOMENTO
Noelia Barchuk ©

Trascender, pasar a la inmortalidad, grabar nuestro nombre en el firmamento de las letras… La adorada intención de los escritores. Pero para llegar a todo aquello soñado, habrá que transitar un camino largo. Ese que comienza por escribir. ¿Y cuándo escriben los que escriben? ¿Cuándo llega la inspiración o producto del esmero consciente?
Tal vez, en el colectivo imaginario del lector se esbozará la idea que el escritor escribe cuando es visitado por las musas. Casi poseído por la escritura, se afanará en dejar plasmado todo su arte en el papel o bien, pantalla de medio electrónico. El problema se presentaría, siguiendo esta hipótesis, en la frecuencia en que escritor e inspiración se unen. Gracias a ello, resultan períodos infértiles, en los que no salen las palabras. Épocas de sequía, de páginas en blanco, de lápiz en la oreja.
En contraposición, tenemos la figura del escritor que se sienta a escribir, con la visión de salir al encuentro con su creación. Ve al proceso creativo no como un hecho del azar o de la predisposición emocional, sino como un acto volitivo. Puede tener algún “disparador” que lo accione a encarar el texto hacia algún punto especial o tan solo enfrentarse para sacarle chispas al teclado.
Sea cual fuere el método que cada escritor eche mano al momento de escribir, puede considerarse mágico. La palabra negada salta de los labios, que la pronuncian como la mejor de las verdades. La oración tímidamente comienza a tener forma. Las comas se reparten con criterio al igual que los punto y seguido. Va fluyendo el relato. El autor puede sonreír con algo de suerte y buen humor. Los habrá de mal genio, que solo siguen frunciendo el entrecejo, hasta que terminen el trabajo.
Café, su aroma inundando la habitación en penumbras, de madrugada. Mate, intercambiado entre manos compañeras y cómplices, mientras se dispensan unos minutos del trabajo formal al noble oficio de escribir. Leche materna, mientras una madre da de mamar a su hijo y graba audios con el material perfectamente craneado.
Así, ese mágico momento va adquiriendo significado particular para cada autor, olores, horas, costumbres con sello propio. Isabel Allende, en su obra “La suma de los días”, comenta casi al pasar, que no puede dejar de comenzar su nuevo trabajo antes o después del 8 de enero.
¿Peculiar, verdad? Pues bien, si a ella le resulta encerrarse esa fecha específica para dar inicio a su nuevo material, enhorabuena.
Por lo tanto, cada creador se reunirá con el manojo de recursos que disponga para detener el tiempo. Algunos afirman que esas horas, días, meses y hasta incluso años, que dura el proceso creativo de la obra, son insoportables. Para citar a una distinguida representante de esta corriente, nada mejor que Elena Poniatowska. La ganadora del Premio Cervantes en 2013 ha manifestado que nunca está contenta con lo que escribe.
“Escribir a veces es una chinga (un aporreamiento), es pesado. Cuando veo lo que hay afuera digo: ¿por qué no estoy afuera haciendo la vida en vez de estar atornillada a una máquina de escribir?”, expresión textual de la artista mencionada.
A título personal, como autora emergente y periférica, con el debido respeto puedo afirmar adhesión al bando contrario: escribir es un placer. Lejos del dolor, ofuscación o apremio por terminar el material, el hecho puro de escribir conlleva felicidad.
Esa sensación de bienestar, que al margen de estar narrando un pasaje aterrador en un cuento del género, atraviesa las fibras más profundas. La idea de crear escenarios nunca visitados para poder cumplir con la misión narrativa. Dotar de vida a los personajes, para brindarles una vida ficcional, con características determinadas, es sencillamente lo más parecido a jugar ser Dios.
Sentirnos creadores de hombres, mujeres, animales, seres imaginarios, hace que nos creamos nuestro propio cuento. El libre albedrío para diseñar cada página es, sencillamente, don divino. No en vano, puedo ratificar que se trata de “ese mágico momento”. Lidiar luego con el juicio de los ojos ajenos, que escrutarán nuestra labor, ese es tema para otra nota. Por el momento, quedamos con la sensación de tener la varita mágica y escribir todo aquello que imaginamos.

Currículo de Noelia Barchuk en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 72:


  
EL OMBLIGO DE NUESTRO PADRE ADÁN (1607)
Ricardo Palma ©

Limeño de regocijada musa y sazonado ingenio fue el bachiller Juan del Castillo, y tanto, que remató mal por haber ocupado su intelecto en cuestioncilla que no era para caletre de poco más o menos.
Allá verán ustedes que, como dijo el malogrado Narciso Serra.

(62)* El tal tuvo talento, y yo lo siento,
que es mala enfermedad tener talento.

La casualidad y la manía de desempolvar papeles viejos pusieron al alcance de mis quevedos cinco pliegos, en letra de cadeneta, y que no son más que un extracto minucioso del proceso que se le siguió a aquel prójimo.
Estandarte de la
Inquisición Española.
El bachiller Castillo era un buen mozo a carta cabal y tenía gran partido con las damiselas; como que el mancebo era tracista, y no tan pobre que necesitara acudir a la sopa boba de los conventos. Poseía un callejón de cuartos cerca del Tajamar de los Alguaciles; y con el producto, que no era para rodar carroza, tenía lo preciso para andar siempre hecho un pino de oro, luciendo capa de paño de Segovia [1], jubón atrencillado [2], gorguera de encaje [3], calzas atacadas [4], y en los días de fiesta zapatos de guadamacil [5] con virillas de plata. Sin ser allegador de la ceniza ni derramador de la harina, el bachiller se trataba a cuerpo qué quieres, cuidando, sí, de no sacar la pierna más allá de la sábana.
Nadie como él en Lima para hacer hablar a una guitarra, echar mi pasacalle a las mozas e improvisar décimas y ovillejos.
Constante tertulio de la escribanía de Cristóbal Vargas, cuyos protocolos existen hoy en el archivo de don Felipe Orellana, era por los años de 1607 el bachiller Juan del Castillo. A la oficina del cartulario e intérprete de la fe pública concurría diariamente, entre otros ociosos o litigantes, fray Rodrigo de Azula, de la orden dominicana de predicadores, fraile cogotudo y que se trataba tú por tú con el alegre bachiller.
Dotado Castillo de carácter burlón y epigramático, no desperdiciaba ripio ni oportunidad para armar disputa al reverendo, que era gran argumentador y ergotista insigne. Entre ambos se sostenía guerra asidua de coplas más o menos agudas, pero henchidas siempre de denuestos; que tal era el gusto literario de esa época, a juzgar por las muestras, que en su famoso Diente del Parnaso nos ha legado el cáustico Juan de Caviedes. Por supuesto, que para los concurrentes a la tertulia del escribano era todo ello motivo de entretenimiento y risa.
Un día, impulsado acaso por su mala estrella, ocurriósele al bachiller escribir (¡nunca tal hiciera!) estas rimas de gato cojo, como decían las limeñas, metro muy a la moda en aquellos tiempos:

(63)* Santo varón
más grueso que el marrano
de San Antón.
Dómine Azula,
promiscuador
eterno sin pagar bula.
Padre Rodrigo,
para habértelas no eres
hombre conmigo.
Tu teología
es leche avinagrada,
cemita ** fría.
Toma, tomates,
tesis para que abortes
cien disparates.
A ti lo digo;
a ver, ¿tuvo o no tuvo
Adán ombligo?

La controversia fue interesantísima. El dominico probó con muchos latines que Adán no se diferenció de sus descendientes, y que, por tanto, lució la tripita o excrescencia llamada ombligo. El bachiller argüía que, no siendo Adán nacido de hembra, maldito si le hizo falta el cordón umbilical. Contestó aquel con un distingo y un nego majorem [6], y replicó el limeño con un entimema [7], dos sorites [8] y tres pares de silogismos [9].
Cruz verde inquisitorial.
Los tertulios, como era natural, alambicaban las opiniones, inclinándose a alguna; y como la tesis era de suyo tan original, ocupáronse de ella fuera del recinto de la escribanía.
Tan monótona era por entonces la existencia en Lima, que, a falta de otra distracción, personas graves se dieron a cavilar sobre el tema propuesto por el travieso limeño.
Llegó a conocimiento de la Inquisición tamaña bobería, y los hombres de la cruz verde le dieron importancia, calificando las palabras del bachiller de escandalosas y aun de sospechosas de herejía. Echáronse a espulgar en la vida, costumbres y antecedentes del acusado, y sacaron en limpio que el padre de Castillo había sido portugués judaizante, y, por ende, recaía sobre el hijo la presunción de traer la conciencia entre la Biblia y el Corán, o, lo que es lo mismo, de no hacer ascos a la ley de Moisés.
Añádase a esto que el bachiller había dicho públicamente, en la tertulia de Vargas, que el día de Pascua no estaba bien determinado en el almanaque, y que el agua bendita y el vinagre eran las dos únicas cosas iguales en el Perú y en España, y se convendrá en que el Santo Oficio no podía menos que encontrar en las creencias del bachiller Castillo sobra de materiales para condimentar un suculento puchero.
Así sucedió. Una noche le cayeron encima al disputador coplero los familiares de la Santa [10]; lo encerraron en un calabozo; lo pusieron a pan y agua; lo sujetaron a la cuestión de tormento; se zurció proceso en regla, y el domingo de la Santísima Trinidad, 10 de julio de 1608, coram populo [11] y con asistencia del excelentísimo señor virrey, marqués de Montesclaros y de todo el cortejo palaciego, se le quemó por hereje en el cementerio de la Catedral. Según Mendiburu, fue este el octavo auto de fe celebrado en Lima, y el séptimo, según el cronista Córdoba y Urrutia. Quépanos, sí, a los católicos hijos de esta tres veces coronada ciudad de los reyes del Perú la satisfacción de decir a boca llena, y en encomio de nuestra religiosidad católica-apostólica-romana, que el único limeño a quien la Inquisición tuvo el gusto de achicharrar fue el bachiller Castillo, y aun este no fue limeño puro, sino retoño de portugueses.
Con tal antecedente y escarmentado en cabeza del bachiller mi paisano, otro, que no yo, póngase en calzas bermejas, y con el resultado avíseme por telégrafo, averiguando si Adán tuvo o no tuvo ombligo; punto en que la Inquisición no dijo sí ni no, dejando en pie la cuestión. Por mí, la cosa no vale un pepino y espero salir de curiosidad y saber lo cierto el día del juicio a última hora.

Nota de la edición de Aguilar:
* (62) y (63): corresponden a referencias al Apéndice C: Cantares y Epigramas, en el que solo se repiten estos versos.
** cemita: acemita quiere decir el poeta; la acemita era el pan de salvado que consumía la gente muy pobre en Lima.

Notas del comentarista:
[1] capa de paño de Segovia: el paño de Segovia era finísimo y muy caro; esta ciudad tuvo una excelente industria textil entre los siglos XVI al XVIII. Este tipo de capas todavía se usa en celebraciones especiales del norte de Castilla.
[2] jubón atrencillado: el jubón era una prenda que ajustaba a tórax y brazos. Atrencillado significa adornado con galones de trencillas (de seda, algodón, lana fina, etc.).
[3] gorguera de encaje: prenda fina que cubría el cuello, tal como se ve a Miguel de Cervantes en alguna pintura.
[4] calzas atacadas: cubría las piernas y muslos y se unía a la cintura con agujetas.
[5] zapatos de guadamacil o guadamecí: zapatos de cuero adornados con dibujos o relieves.
[6] nego majorum: (en latín) gran negocio.
[7] entimema: silogismo abreviado que, por sobrentenderse una de las premisas, solo consta de dos proposiciones, que se llaman antecedente y consiguiente; p. ej.: el sol alumbra, luego es de día.
[8] sorities: silogismos encadenados en los que el predicado de la proposición anterior pasa a ser sujeto de la siguiente, demostrando al fin que el primer sujeto corresponde al último predicado; p. ej.: los leones son felinos; los felinos son predadores; todos los predadores son carnívoros; ergo, todos los leones son carnívoros.
[9] silogismo: argumento de tres proposiciones, en que la última se deduce necesariamente de las dos anteriores; p. ej.: ningún pez es mamífero; los delfines son mamíferos; ergo, los delfines no son peces.
[10] familiares de la Santa: oficiales de la Santa Inquisición.
[11] coram populo: (en latín) ante el pueblo.


COMENTARIOS A “EL OMBLIGO DE NUESTRO PADRE ADÁN (1607)” DE RICARDO PALMA
Héctor Zabala ©

Ya de chico oí aquel chiste sobre un ángel reportando haberle entregado un mensaje a Adán. Y que al inquirirle Dios “¿Estás seguro de que era Adán?”, el ángel respondía “Por supuesto, era el único que no tenía ombligo”.
Contar algo así sería hoy una mera chanza que cualquier persona normal, así sea cura o rabino, seguramente sonreiría y nada más. Cuanto mucho diría que es un mal chiste o un chiste viejo. Pero tal como vimos, esto no se tomaba a broma a principios del siglo XVII.
Las varias inquisiciones que sufrió la humanidad fueron todas terribles. No hay argumentos, se mire como se mire, para justificar la aberración de torturar y matar el cuerpo de un reo para supuestamente salvar su alma.
No fue, no es, ni será un concepto cristiano, diga lo que diga quien pretenda defender esas formas de tribunales perversos. Uno puede leer el Nuevo Testamento de atrás para adelante, ponerlo patitas arriba o como guste, que no encontrará en la doctrina de Jesús de Nazareth nada que instituya o recomiende a sus seguidores tamañas crueldades.
Pero que la Inquisición española fue, amén de perversa, absurda hasta la mismísima ridiculez no cabe ninguna duda. Este ejemplo documentado que nos trae Ricardo Palma sobre el caso del poeta peruano de 1607 es paradigmático. Se encuentra en las páginas 256-258 de Tradiciones peruanas completas (Madrid, Aguilar, 1957, 3ª edición), pero corresponde a la cuarta serie de sus Tradiciones peruanas, editadas el año 1877 por Benito Gil en Lima.
Recordemos, de paso, que el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Lima había sido creado por Real Cédula de Felipe II del 7/2/1569 y comenzado a funcionar un año más tarde.

LA PERSONALIDAD DEL CONDENADO
Es interesante cómo el autor nos deleita al principio del relato con el enfrentamiento intelectual entre dos adversarios amigos, el bachiller y el fraile dominico. En sus alegatos recurren a técnicas filosóficas muy a la moda por entonces. Tales como el distingo, proposición de doble sentido en la que un argumento se admite pero otro se niega, o las diversas variantes de silogismos clásicos. Pero a los hombres de la cruz verde les tenía sin cuidado estos detalles de gusto aristotélico.
El bachiller Juan del Castillo sería un tracista, como bien dice Palma, o sea un travieso embaucador que recurría a tretas para seducir o polemizar, pero de ningún modo, un delincuente. Un tipo más proclive a decir un piropo (que eso significa echar mi pasacalle), tan normal en las tardecitas de la vieja Lima, o de cantar una serenata de letra propia, que a intentar minar los cimientos de la fe cristiana. Estaba dentro de los límites normales de un juego que entendían muy bien las jóvenes peruanas de su tiempo.
El muchacho tampoco era un perdido, que eso quiere decir el tradicionalista cuando aclara “sin ser allegador de la ceniza ni derramador de la harina”. Era un chico bastante normal, como diríamos hoy. Quizá un petimetre, como sentenciaría algún circunspecto contemporáneo de Palma, a juzgar por su atuendo, pero no más que eso. En fin, un joven que componía un personaje urbano como tantos, con ganas de llamar la atención y divertirse un poco para matar el tiempo.
Pero la Inquisición, con su largo brazo y su lupa de sabueso, le buscó el pelo al huevo y se lo encontró nomás. Para eso recurrió al prejuicio: ser hijo de un portugués judaizante. Ergo, “la culpa” del padre recaía sobre el pobre hijo, por más bautizado que haya estado. Y pongo entre comillas lo de culpa porque nunca supe que fuera un delito pertenecer a determinada raza, religión o clase social.
Así, de una discusión erudita a manera de broma y pasatiempo sobre si Adán tuvo o no ombligo, su persona se convirtió en la de un hereje a los ojos de quienes querían ver herejías donde nunca las hubo.
Hoy ni el más fanático católico condenaría a alguien (al menos, eso espero) por hablar del ombligo de Adán, por ser descendiente de judío portugués o por mencionar el vinagre o el agua bendita. Sin embargo, nos queda pendiente el tema de la pascua, que convendría analizar más en detalle.

LA INDETERMINACIÓN DE LA FECHA DE PASCUA
En efecto, quizá para católicos muy puntillosos la mayor “herejía” del condenado haya sido afirmar que el día de Pascua de Resurrección no estaba bien establecido en el almanaque. Pero, lamentablemente para esta gente, creo que don Juan del Castillo tenía bastante razón. Veamos.
1) Sin fecha exacta por el calendario gregoriano (solar).
El catolicismo adoptó en su origen el calendario solar de Julio César. Este calendario juliano fue modificado ligeramente mucho después por el papa Gregorio XIII en el siglo XVI, de ahí que se lo llame gregoriano, siendo hoy de uso común en todo el mundo.
Si bien el catolicismo reconoce una fecha determinada de este calendario para el nacimiento de Jesús de Nazareth (25 de diciembre, más allá de su certeza histórica o no), no lo utiliza para determinar la fecha de su muerte. Esta sería probablemente el 3 de abril de 33 EC, lo que nos daría el 5 de abril para la Pascua de Resurrección.
Ahora bien, ¿por qué la Iglesia no usa esa fecha del calendario gregoriano? La respuesta es sencilla: se duda del año en que habría muerto el fundador del cristianismo, pues hay quienes aseguran que tal vez ocurrió en 30 EC, en vez de 33 EC. Esto conllevaría a fechas distintas de este calendario tanto para su muerte como para su resurrección. 
La incoherencia es aun más obvia cuando se observa que casi todas las celebraciones católicas están basadas en el calendario gregoriano y no en el calendario judío, como sí ocurre con la pascua cristiana. Unos siete mil santos católicos con conmemoraciones fechadas en el calendario gregoriano, creo, son prueba más que suficiente para demostrar algún grado de arbitrariedad en la elección de calendarios y en sus consecuentes fechas por parte del catolicismo.
2) Sin fecha exacta por el calendario judío (lunisolar).
La pascua cristiana tiene cierta relación con la pascua judía en cuanto a fijar fechas. La judía o Pésaj (que es a la que se refiere el Antiguo Testamento) conmemora la huida de los judíos de Egipto, acaudillados por Moisés. Esta comienza, según su calendario lunisolar, la noche del 14 de Nisán (mes de Abib en su origen). Fue el inicio de su éxodo a la tierra prometida, por entonces tierra de Canaán pues aún la dominaban los cananeos. Pésaj equivaldría a su independencia como pueblo, por decirlo así.
Se toma entonces como base el primer día de luna llena inmediato posterior al equinoccio de primavera del hemisferio norte, es decir después del 21 de marzo. El libro de Éxodo detalla ampliamente toda esta fiesta que dura una semana para los hebreos.
El sábado es día de descanso para el pueblo judío. Jesús de Nazareth fue ejecutado un viernes 14 de Nisán cercano al cierre del primer tercio del siglo I, probablemente en el año 30 o 33 EC, como ya se ha mencionado. Estos años se infieren porque el 15 de Nisán equivalía siempre a un sábado especial cualquiera fuese el día de la semana en que cayese, pero se lo llamaba “sábado grande” cuando esa fecha coincidía con un sábado corriente. Ese sábado 15 de Nisán inmediato posterior a la muerte de Jesús fue justamente un “sábado grande”, según el Evangelio de Juan, capítulo 19, versículo 31.
Pero que ese 15 de Nisán posterior a la ejecución de Jesús cayera en sábado, fue casual. En realidad, la pascua judía puede caer en cualquier día de la semana, como pasa con cualquier fecha, sea esta del calendario gregoriano (solar) o del judío (lunisolar).
Para los tiempos de la historia que relata Ricardo Palma, el catolicismo romano hacía rato que había adoptado el calendario gregoriano. No obstante esto, la Iglesia siguió sujetándose “a medias” al calendario judío pues el Concilio de Nicea (325 d. JC) había dispuesto que la Pascua de Resurrección sería siempre el primer domingo siguiente a la primera luna llena posterior al 21 de marzo.
Es decir que para determinar los días de muerte y resurrección de Jesús de Nazareth no se tomó como base el día anterior y posterior al 15 de Nisán correspondientes a cada año, como sería lógico según el calendario judío, sino algo distinto; algo intermedio, por decirlo así. De ahí que también la muerte de Jesús se conmemore el viernes anterior a ese domingo decretado como Pascua de Resurrección por dicho concilio del siglo IV.
Así, por ejemplo, el 15 de Nisán de 2017 cayó el martes 11/4/2017 (primera luna llena posterior al equinoccio), con lo que teóricamente, la muerte de Jesús tendría que haber sido conmemorada el lunes 10/4/2017 y su resurrección el miércoles 12/4/2017 si fuera de aplicación estricta el calendario judío. Pero como se las conmemora siempre en viernes y domingo, estos aniversarios fueron para el catolicismo romano el viernes 14/4/2017 y el domingo 16/4/2017.
Solo cuando el 15 de Nisán cae en sábado (cosa que ocurre cada tantos años), se conmemoran en las fechas exactas según el calendario lunisolar judío pero eso es meramente fortuito.

Todo lo antedicho es astronomía pura y no habría lugar a discusión, pero religiones son religiones.
Ahora bien, más allá de las tradiciones e institutos de la Iglesia, lo importante es que Juan del Castillo tenía bastante razón cuando aseguraba que la pascua cristiana no estaba bien determinada en el almanaque. Esta no se conmemora estrictamente en fecha exacta ni por el calendario gregoriano ni por el judío. Sin embargo aunque astronómicamente hablando esto es así, su aserto fue una de las causas determinantes de su cruel e injusta ejecución.

¿PERO TUVO O NO OMBLIGO ADÁN?
En cuanto al punto central de esta tradición, Palma nos entretiene con su conocido humor dando a entender que no desea le pase lo mismo que al pobre bachiller. La Inquisición condenó a Juan del Castillo a ser quemado y sin embargo nunca dijo si Adán (¿y por qué no, su mujer Eva?) tenía o no ombligo. También es cierto que la Inquisición como tribunal no tenía por qué abordar el tema; le bastaba con escandalizarse y juntar pruebas condenatorias que “justificaran” mandar a la hoguera a un pobre diablo. Pese a todo, siendo el ombligo una cicatriz del parto y siguiendo el esquema bíblico de que Adán fue creado y no nacido, no sería ilógico pensar que no lo tendría.

CONCLUSIÓN
Procesos judiciales como este no se justifican alegando una supuesta “defensa de Dios o de su libro sacro”. Y no se justifican porque si Dios es todopoderoso y eterno, no necesita de simples mortales que lo defiendan. Y si es cierto que inspiró la Biblia —como esta misma gente aseguraba—, lo razonable sería suponer que también sabría defenderla.
De hecho, la Biblia es el libro más difundido del planeta y por lejos. Más de cuatro mil millones de ejemplares hablan de por sí. Esto equivale por lo menos a un ejemplar cada dos habitantes del mundo. Su reputación llega a tal grado que se viene editando y traduciendo por doquier. Traducida incluso contra la opinión de la propia Iglesia en muchos casos, que solo reconocía hasta hace unos siglos como única versión oficial la Vulgata (siglo IV) de Jerónimo de Estridón (Dalmacia), cuando ya poca gente entendía el latín. Incluso se llegó al absurdo de que la Vulgata era para la Iglesia más importante que las copias bíblicas antiguas sobrevivientes en sus idiomas originales (hebreo, arameo y griego).
Si revisamos la historia, veremos que hubo traductores y editores perseguidos, encarcelados y hasta ejecutados por atreverse a traducirla a los idiomas modernos. Con esto, esos “defensores de la fe” lo único que demostraban era tener menor fe en Dios y en su palabra escrita que aquellos a quienes condenaban.
Porque nadie con verdadera fe puede ignorar que Jesús de Nazareth dijo alguna vez “el cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán”. Más allá de otras connotaciones, que seguramente las tiene, les tendría que haber servido como garantía de que el texto bíblico permanecería incólume por los siglos de los siglos, si es realmente obra de Dios. Esto sin importar que tenga detractores, supuestos o imaginarios.
Contra esto no hay argumento posible, pero la lógica parece que estaba ausente en la cabeza de los hombres de la Inquisición española y de otras anteriores.


RICARDO PALMA

Ricardo Palma
Escritor, periodista y político peruano. (Lima, 7/2/1833 – Miraflores, Lima, 6/10/1919).
Biografía y obras en Revista literaria Realidades y Ficciones Nº 29:


Currículo de Héctor Zabala en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 75:


  
“ABANDONEMOS TODA ESPERANZA”: INTELIGENTE VERSIÓN DE UNA OBRA DE FLORENCIO SÁNCHEZ
Luis Benítez ©

En la veterana sala de Andamio 90 (ver: https://www.andamio90.org) —fundada por la gran actriz argentina Alejandra Boero el 9 de diciembre de 1990— situada en la calle Paraná 660 de Buenos Aires, Argentina, se repuso recientemente la obra “Abandonemos toda esperanza”, una inteligente versión del clásico En familia, de Florencio Sánchez. Escrita en 1905 por el autor uruguayo, sus personajes y su acción dramática adquieren nueva vida —y renovada contundencia— gracias al talento del director teatral y dramaturgo Alfredo Martin y el destacado elenco que la sube a escena.
Nuevamente a sala llena en su segunda temporada, la versión de Martin —un autor y director de ya dilatada y reconocida presencia en la escena porteña— subraya la crisis que afecta a una familia de la clase media argentina, acertadamente reubicada por su tratamiento del clásico rioplatense en los años ’30. Es un desplazamiento temporal que acentúa la atmósfera de corrupción que, desde lo individual hasta lo general, enlodaba la época. La debacle moral del grupo familiar es el efectivo reflejo de la entera sociedad de la que forma parte.
Elenco de “Abandonemos toda esperanza” 
De pie: Gustavo Reverdito (Antonio), Luciana Procaccini 
(Emilia), Nicolás Barsoff (Damián), María Fernanda Iglesias 
(Delfina), Lorena Székely (Asunción).
Sentados: Cinthia Demarco (Laura), Marcelo Bucossi 
(Jorge), Julia Funari (Mercedes), Mariano Falcón (Eduardo). 
En cuclillas: Julián Belleggia (Tomasito).
Si bien Jorge —el padre de familia magistralmente interpretado por Marcelo Bucossi—, un juerguista incorregible e hipócrita, es quien lleva de la mano hacia la ruina y la perdición a todo el conjunto, cada miembro de su familia, en mayor o menor grado, acentúa con ricos y sórdidos matices el derrumbe de toda la institución, cuando los postulados de sus pretendidos valores se muestran como meras máscaras vacías de todo contenido real, simples coartadas para encubrir la descomposición social que es su genuino rostro.
La destacable fluidez de los diálogos, el intenso ritmo que recorre la versión de Alfredo Martin, dinamizan y enriquecen el texto original, al que ha sumado dos personajes sumamente efectivos: el cínico Antonio —un gran trabajo el actor Gustavo Reverdito— quien funge como secretario de un personajón importante y es paralelamente un proxeneta, el nexo no menos corrupto entre el grupo familiar y la inmoralidad reinante en la esfera exterior a este; y también la criada Asunción —hay que agradecerle a la actriz Lorena Székely su interpretación— vilmente explotada y reiteradamente humillada por todos los demás, mientras continúan su juego de inconducentes apariencias.
Florencio Sánchez
Otros de los encantos que le adosa Martin al asunto general es la referencia al radioteatro, pasión de la época en que reubicó la acción dramática, y la aceitada presencia del humor, de la que el versionista se vale para remarcar el áspero contraste entre la realidad hacia la que se precipitan los personajes y las fantasías que esperan sostener. Un humor amargo pero muy efectivo, que ofrece matices muy bien recibidos desde la platea.
En suma: la nueva puesta en escena de “Abandonemos toda esperanza” se ofrece como una de las mejores alternativas dentro de la variada oferta teatral de Buenos Aires, cuando el talento interpretativo de todo el elenco se ha sumado tan acertadamente a la personal y acertada visión dramática de Alfredo Martin. Se trata de una perspectiva que dispara desde el pasado para interpelar al presente, y que nos lleva a preguntarnos cuánto ha cambiado o se ha agravado con el paso del tiempo, indefectiblemente para mal de la sociedad y del individuo.

Currículo de Luis Benítez en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 64:



NERUDA Y GARCÍA MÁRQUEZ
Enrique Antonio Sánchez Liranzo ©

NERUDA: EL PRINCIPE DE LOS POETAS
El historiador y periodista español Mario Amorós ha puesto en circulación una nueva obra sobre la biografía de Pablo Neruda. En esta, revela nuevos antecedentes sobre la muerte del gran poeta chileno. Se ha basado en testimonios de personas muy cercanas al biografiado cuyos testimonios no se pueden poner en duda.
“La muerte de Neruda —narra el escritor— aún es un velo de misterio. Dicha biografía aporta documentos inéditos y testimonios nuevos que ayudan a reconstruir los últimos días del poeta’’.
A partir de la investigación judicial abierta en Chile para esclarecer las causas de la muerte de Neruda, Amorós utilizó numerosos testimonios y textos inéditos para relatar las últimas horas de su vida.
Pablo Neruda
La biografía, a la venta en España y también publicada en Chile, por Ediciones B-Chile, recorre los distintos períodos que marcaron tanto su obra como su infancia en Temuco, entre los bosques del sur del mundo, la vida bohemia en Santiago de Chile, su  arribo a España en 1934.
En la misma biografía se consagra su profunda amistad con Federico García Lorca, Rafael Alberti o Miguel Hernández, así como su adscripción al movimiento comunista y la larga postulación al Nobel.
Pablo Neruda, seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (Parral, Región del Maule, 12 de julio de 1904 - Santiago, 23 de septiembre de 1973), fue un poeta considerado entre los más destacados e influyentes artistas de su siglo; “el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma”, según Gabriel García Márquez (ver Wikipedia).
Toma el seudónimo Neruda, del gran poeta Jean Neruda (Praga, República Checa, 9/7/1834 – 22/8/1891), en el que el mismo chileno se inspiró por lo brillante de sus versos.
Esta biografía recoge el testimonio de una empleada auxiliar, de nombre Adriana Soto, que atendió al poeta los días 20, 21 y 22 de septiembre en la Clínica Santa María, hospital intervenido por los militares.
Dicho historiador y autor de la obra nos dice que Soto cuenta que sus compañeras de trabajo la noche del sábado 22 de septiembre “le pusieron una inyección a don Pablo y murió”.
“Al preguntar más detalles, dijeron que los médicos que habían estado de turno en la noche le habían puesto una inyección con aire”, señaló la enfermera.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
Gabriel García Márquwz
El “boom” latinoamericano fue un fenómeno editorial y literario surgido entre los años 1960 y 1970, cuando los trabajos de un grupo de cuentistas latinoamericanos relativamente jóvenes se difundieron por todo el mundo.
Estos autores fueron Gabriel García Márquez (Colombia), Mario Vargas Llosa (Perú), Julio Cortázar (Argentina) y Carlos Fuentes (México). Desafiaron los convencionalismos establecidos en la literatura latinoamericana a través de obras experimentales de marcado carácter político, esto fue debido a la situación general de América Latina en aquellas décadas.
Gabriel García Márquez, es sin duda, junto a Mario Vargas Llosa, el que mayor proyección internacional ha logrado entre los escritores del boom.
García Márquez (Gabo) es muy conocido por novelas como Cien años de soledad (1967), El otoño del patriarca (1975) o El coronel no tiene quien le escriba (1962), y también por otras del post-boom, como El amor en los tiempos del cólera (1985), amén de su Premio Nobel de Literatura recibido en 1982.
La política se personifica en todas sus obras, como ocurre en La mala hora, en que el poder del Alcalde —la autoridad, desafiante— es desafiado por César Montero. Al igual que en su novela Los Funerales de la Mamá Grande —donde se encuentra el advenimiento de una época democrática y de libertad, luego de una larga temporada de absolutismo retardatorio—, la decadencia en García Márquez abarca un ancho y diverso desarrollo narrativo en Cien años de soledad, cuyo centro será Macondo, en conflicto con el progreso. El tópico de la guerra civil, el de la saga de los Buendía, el de los coroneles, el de la derrota y los asesinatos, así como el del final penoso del dictador en El otoño del patriarca.
El ciclo del coronel Aureliano Buendía, con los ingredientes de la guerra civil, las pugnas entre liberales y conservadores, etc., nos cuenta la larga historia de nuestras repúblicas incipientes, inmersas y destrozadas por el dominio de los caudillos.
También nos narra un sin fin de vidas políticas en El general en su laberinto y en El otoño del patriarca, entre otras historias políticas sudamericanas y caribeñas.

Currículo de Enrique Antonio Sánchez Liranzo en este Nº 33 de Realidades y Ficciones – Revista Literaria.


  
EL AMOR Y SUS LABERINTOS
Una lectura lacaniana
Claudio Curutchet ©

Parecería que muchos piensan que el amor está en vías de extinción, que para ellos no tiene valor, y que se verifica su ausencia en el lazo social o más simple en la vida diaria.
Un filosofo francés, Alain Badiou, en su libro Elogio del amor (Eloge de l’amour), nos dice que este debe ser reinventado, también debe ser defendido (y esta es mi posición) porque para este autor está amenazado por todas partes.
Alain Badiu
Tanto para Badiou como para otro sociólogo llamado Barman, tiene dos cuestiones fundamentales: “la diferencia y el tiempo”.
Como se sabe es difícil tolerar las diferencias y que el lazo amoroso se sostenga en el tiempo.
Vemos hoy una declinación del amor, las relaciones son efímeras, sin tratar de involucrarse los partenaires. Se trata de inscribir el goce sexual por fuera del campo del amor y eso más temprano que tarde lleva a un límite, las parejas rápidamente se deshacen…
Se podría invitar a leer: Justine de Sade y verificar el sufrimiento que ello implica.
Donatien Alphonse François
marqués de Sade
Parecería que uno de los descubrimientos del psicoanálisis: “que toda demanda es demanda de amor” —así aparece en el seminario 4, ese descubrimiento o fórmula—, se está tratando de cambiar por “toda demanda es demanda de goce”.
Por otra parte si el amor se encuentra más afín a lo femenino, según pudo demostrar el psicoanálisis, su destino no puede universalizarse, responde más bien a una pura particularidad que está atravesada por el azar del encuentro.
Si algo saben los practicantes del psicoanálisis, es sobre el amor. Para nosotros está en el centro de nuestra experiencia, hasta reconocerlo como el motor de la cura. Con esto los psicoanalistas lo han puesto a resguardo de los avances científicos que quieren reducirlo a circuitos neurológicos, intercambios hormonales, etc. El amor como afecto no entra en esas experiencias científicas: es más que una experiencia científica.
Jacques-Marie Émile Lacan
En la pareja siempre encontramos el que ama y el que es el amado. Ya Lacan lo había estudiado en el Seminario 8: La transferencia.
Allí se estudió El banquete de Platón, ya que los griegos sabían, mucho antes que nosotros, sobre este y otros temas.
En ese banquete, Sócrates interroga sobre el amor. Sócrates es de lo único que sabe, pero pone semblante de no saber nada, guarda su saber en secreto. De esa manera puede investigar el lugar del amado y del amante. En la pareja siempre hay uno que ama y otro que es amado. Ellos descubrieron, mucho antes que los psicoanalistas, que el verdadero amor es cuando el amado se transforma en amante.
En el imaginario cotidiano todavía se cree que el amor supone una relación simétrica en la cual uno encaja en el otro. Pero eso está muy lejos de la realidad, sin embargo todavía vemos mucha gente que piensa así.
Platón
El amor es solitario, algo que llevamos en el corazón, en nuestra subjetividad, que espera el momento justo. Es lo que llamamos el encuentro.
Muchas veces no da terror que la relación no se dé. Lo que da terror es que la relación sí se dé.
Este amor puede presentarse bajo cualquier forma. Justamente, hace unos días una amiga, que había perdido a su marido, me decía que estuvo enamorada de lo sensible que era él, que esa era la causa de su enamoramiento.
En otra ocasión llega a la consulta una mujer muy angustiada diciendo que ella quería cambiar a su marido. Él era profesional y consumía, quería ayudarlo a salir de eso. Con el paso de las consultas, pudo registrar que estaba ocupando el mismo lugar de la madre de él, la de su marido.
Cuando pudo registrar esa posición, la relación cambió radicalmente. Ella aceptó el problema de su marido y pudo decir de lo que estaba enamorada, es decir de lo buen padre que era, lo compañero y demás condiciones que el tenía.
Sigmund Freud
Retomando el hilo teórico, diría que por lo general no elegimos según la conveniencia, como se cree, sino según nuestro síntoma.
Jacques Alain Miller lo dice en una de sus conferencias: “las cosas saben como comportarse, mientras que con nosotros, al entrar en el lenguaje, comienzan los malentendidos”. Es decir, que a partir de nuestros síntomas sabemos cómo comportarnos, desde allí se arma la cuestión.
El mismo autor nos dice que cada vez que Lacan hablaba de lo que habría que esperar de novedoso del psicoanálisis, hablaba del amor, porque Lacan pensaba que el psicoanálisis se sostiene en el lugar del amor. Y esto es el tema de la transferencia, concepto teórico que Freud elucidó (hay varios escritos en Freud sobre la transferencia). En la transferencia es por donde se hace viable el amor, tanto como su reverso, el odio. No ama aquel que no odia.
Retomando a Lacan, para él, el amor es dar lo que no se tiene. Esto no se refiere a objetos, propiedades, autos, viajes, etc. Dar lo que no se tiene en tanto que no estoy completo, doy mi falta y necesito de ese otro; porque no estoy completo, me reconozco en falta, y eso es lo que doy. Dar lo que no se tiene es la completud.
Zygmunt Bauman
El amor genera dependencia y a nadie le gusta depender, de ahí muchas veces la intolerancia.
El amor viaja en la transferencia y con los lazos amorosos hay que tener mucha prudencia.
Con esto quiero decir que cuando recibimos en consulta y escuchamos: me quiero separar, etc., hay que ser muy cuidadosos con ese pedido e interrogar: ¿cómo llega a esa decisión?
Retomando lo actual, parece que a los hombres el amor los pone nerviosos e intolerantes porque el hombre al estar enamorado se ubica en la dependencia y, como decía antes, esto genera intolerancia. Por eso puede estar con mujeres que desea pero no ama.
En el hombre muchas veces amor y deseo van separados, mientras que en las mujeres van juntos; esto hasta hace un tiempo.
Jacques Alain Miller
Actualmente las mujeres también quieren hacer como los hombres: un hombre compañero en la casa y otro afuera con el cual puedan gozar.
¿Por qué lo que dije antes se ve cada vez más? Porque los estereotipos socioculturales están en pleno cambio. Los hombres están mostrando más sus emociones, se los ve llorar, hablan más, y en el caso de las mujeres se ve cómo buscan tener más derechos que antaño.
Ya no hay ideales de familias ni de parejas, cada uno está buscando su propio estilo para vivir. Pero los “milagros”, si es que existen a veces, se dan cuando el amor de uno es el amor del otro, ahí hay un “milagro”.
Entre el hombre y la mujer nada está previamente escrito, nada hay programado, nada dice que a esta mujer le corresponde este hombre o al revés. El problema es que los hombres no saben qué quieren las mujeres y las mujeres no saben qué esperan de ellas los hombres. Estamos en un laberinto, lleno de malentendidos.
En el libro El ultimísimo Lacan, Miller nos dice: el amor es confusión, es embrollo y ahí el psicoanálisis puede hacer la vida más simple. Demuestra que el dialogo es fundamental.

Bibliografía:
• Badiou, Alain. Elogio del amor.
• Bauman, Zygmunt. Modernidad líquida.
• Lacan, Jacques. Seminario 8 - La transferencia.
• Miller, Jacques Alain. El ultimísimo Lacan (Editorial Paidós).

Currículo de Claudio Curutchet en este Nº 33 de Realidades y Ficciones – Revista Literaria.


  
Nuevos colaboradores

ENRIQUE ANTONIO SANCHEZ LIRANZO

Nació en 1958, en la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana. Es abogado, poeta, ensayista y narrador. Técnico en apreciación cinematográfica. Ha publicados obras de poesía: Versos de primaveras (1991), Jardín de amor (1993), Poemas con el mar (1993), Primavera 88, Poemario (1997), Poemas por la paz (2010). Finalista en los concursos de poesías española “Estrella Fugaz” - España (2003), “Lo que pasa entre versos” - España (2015) y “Un poema en 80 días” - España (2015).
Figura en las siguientes antologías: Un poema a Pablo Neruda (Chile, Isla Negra, 2010), Mil poemas a Pablo Neruda (Chile, Isla Negra, 2011), Con las manos pintadas de poemas (Argentina, 2011), Una mirada al sur (Argentina, 2011), Poesías, cuentos y voz (Argentina, 2012), Periplo de las mariposas (Buenos Aires, Parnassus, Patria de Artistas, 2015), entre otras.



CLAUDIO CURUTCHET

Pintor, poeta. Licenciado en psicología (UBA), practica el psicoanálisis en San Isidro (Provincia de Buenos Aires), Argentina.
Con más de 50 exposiciones, entre individuales y colectivas, fue seleccionado y premiado en diferentes salones de la zona norte del Gran Buenos Aires.
En 1994 fue becado para realizar tres exposiciones en Holanda. Durante 2001 organizó el proyecto: “Circuito del Bajo de San Isidro” (ateliers de los artistas abiertos al público). Ha organizado varios encuentros entre Arte y Psicoanálisis en San Isidro (período 2004-2005). Y ha participado en todas las ediciones del proyecto “Puertas Abiertas” (ateliers de los artistas abiertos al público), Dirección de Cultura de San Isidro.
En 2003 dicta su primer curso sobre el seminario nº 10 de Jacques Lacan: La Angustia, en la Alliance française de San Isidro.
En 2005 gana el primer premio de poesía, Editorial Raíz Alternativa. Publica su primer libro de poemas, Esos barquitos de papel. Ha recibido dos diplomas de honor (poesía) en concurso internacional de cuento y poesía.
En 2007 ganó la beca UNESCO-ASCHBERG, para realizar una residencia para artistas en Francia. www.camac.org. Allí expuso sus trabajos.
Ha expuesto en las galerías: Martina Céspedes, Palermo H, Adriana Indik. Lo representa la Galería Isabel Anchorena.
La revista de literatura francesa Textes et Prétextes Nº 61 publicó sus obras pictóricas y sus poemas (en francés), www.lechasseurabstrait.com (Maison d'édition fondée par Valerie Constantin et Patrick Cintas).
En 2009 es invitado por la Dirección de Cultura de San Isidro para participar de la feria Arte Espacio, donde expone pinturas. Ese mismo año gana el primer premio de poesía en Francia, en idioma francés (www.laportedespoetes.com), sitio incluido en el directorio mundial de poesía de la UNESCO.
En 2010 organiza la exposición “Un poema, una instalación”. Dieciocho artistas elijen un poema a partir del cual cada uno realiza una instalación (Centro Municipal de Exposiciones, San Isidro).
Participa como prejurado en los diferentes concursos de cuentos del premio Manuel Mujica Lainez, Dirección de Cultura de San Isidro.
Ha sido entrevistado en diferentes medios televisivos, radiales y escritos en zona norte. Fue invitado como panelista al Primer Congreso sobre Educación en San Isidro, auspiciado por el área de cultura de la UNESCO (2012).
Participa en 2013 de la Segunda Feria del Libro de San Isidro como panelista en “Literatura y Psicoanálisis”. Allí expone sus cuadros en diálogos con sus poemas. También fue panelista en el VI Congreso Mundial de Salud Mental, Hotel Panamericano, Argentina (2013).
En 2014 realiza una exposición individual en el Concejo Deliberante de San Isidro. Pinturas y Poemas.


REALIDADES Y FICCIONES
—Revista Literaria—
Nº 32 — Marzo de 2018 — Año IX
ISSN 2250-4281 – Edición trimestral
Exp. 5347863 del 20/10/2017, Dirección Nacional del Derecho de Autor / República Argentina.

Propietario y Director: Héctor Zabala
Av. Del Libertador 6039 (C1428ARD)
Ciudad de Buenos Aires, Argentina

Currículo en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 75:

Colaboradores

Corrección general:
Noelia Natalia Barchuk Löwer
Resistencia (Chaco), Argentina

Currículo en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 72:


Ilustración de carátula y emblema:
Mónica Villarreal
Scottsdale (Arizona), Estados Unidos
Monterrey (Nuevo León), México

 @mon_villarreal
Currículo en revista Realidades y Ficciones Nº 17:


COLABORARON EN ESTE NÚMERO:
• Noelia Barchuk, Resistencia (Chaco), Argentina
• Héctor Zabala, Ciudad de Buenos Aires, Argentina
• Luis Benítez, Ciudad de Buenos Aires, Argentina
• Anna Rossell, Barcelona (Cataluña), España
• Francisca Trujillo Culebro, Puebla, México
• George Reyes, Ecuador – México
• Mónica Villarreal, Scottsdale (Arizona), Estados Unidos – Monterrey (Nuevo León), México
El listado completo de colaboradores se encuentra a la derecha del blog bajo el acápite COLABORADORES de Revista REALIDADES Y FICCIONES.


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Las opiniones vertidas en los artículos de esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor pertinente.
  
“Realidades y Ficciones”
Mónica Villarreal (2014)
acrílico y óleo sobre
papel-lienzo, 30 cm x 30 cm