martes, 15 de enero de 2019

REALIDADES Y FICCIONES
—Revista Literaria—
Nº 36 – Enero de 2019 – Año X
Número Especial 10º Aniversario
ISSN 2250-4281

Inscripción gratuita como LECTOR
si escribe a zab_he@hotmail.com
indicando nombre y apellido, ciudad y país
(se le avisará cada nuevo número trimestral).

“Flying Fish” (Pez volador)
Mónica Villarreal (2018)
(Acrílico sobre papel, 14" x 11")
Serie “Flying Fishes” (Peces Voladores)

Sumario
• Poesía y verdad. (Jaime B. Rosa)
• La otra parte de la historia. “Europa en ruinas” de Hans Magnus Enzensberger. (Anna Rossell)
• “Hoy temprano” de Pedro Mairal. (Noelia Barchuk)
• Fundación Vicente Huidobro: una evolución permanente. (Luis Benítez)
• Rebelión en la granja: la mirada de un rebelde. (Héctor Zabala)
• Cuando el juego y la displicencia de la crítica literaria silencian al poeta, a propósito de Alma del Campo e Ingleberto S. Robles Tello. (George Reyes)
• De cómo Marcel Duchamp llegó a pintar La casada desnudada por sus solteros mismos, incluso, o El gran vidrio. Homenaje a los cincuenta años del fallecimiento de un jugador de ajedrez adelantado. (Veronika Almaida Mons)
• Nuevos colaboradores de Realidades y Ficciones:
         • Jaime B. Rosa, Valencia, España.
         • Veronika Almaida Mons, Sevilla, España.




POESÍA Y VERDAD
Jaime B. Rosa ©

En su profundo y místico sentido, toda sabiduría es itinerario y propedéutica del silencio. El hombre solo puede aspirar a ser humilde y mudo “adverbio del verbo”.
Heidegger, el genial buceador en las aguas de la angustia, de la nada y de la desesperación, recorrió el camino que conduce de la angustia a la serenidad, que solo habita en el corazón despegado, el camino de la noche hacia la claridad. ¿Acaso no habló San Juan de la Cruz de la “Noche oscura del alma”?... No sin razón escribió Heidegger: “uno puede fácilmente llegar a la conclusión de que la más extrema agudeza y profundidad del pensamiento pertenece al genuino y gran misticismo. Que esto es verdad, puede testimoniarlo el Maestro Eckart”. También reconoció que sin su procedencia teológica nunca habría arribado al camino del pensamiento.
La abolición de la metafísica abre el camino de la palabra poética, y esta conduce al SILENCIO, a la escucha de la voz del SER o de lo SAGRADO. Cuando acierta a repetir las palabras del SER, cuando la poesía se convierte en canto al SER, es epifanía del sentido, celebración. Es pues su palabra la encargada de dar sentido al mundo; la única, además, que puede hacerlo pasar de un simple estar, cerrado y opaco, a SER.
Este sentido apunta hacia la trascendencia, contempla al cosmos y al hombre —partícula de él— como protagonista de un gran duelo histórico entre el SER y el NO-SER.
Hay en estos tiempos un intento en marcha para librar al lenguaje del incómodo espesor del SILENCIO, un intento de borrar de las palabras todo sabor y toda resonancia, el intento de imponer por la violencia un lenguaje liso, sin sombras, sin arrugas, sin cuerpo, la lengua de los deslenguados, una lengua sin “otro”, en la que nadie se escucha a sí mismo cuando habla, una lengua despoblada: imágenes insípidas pueblan una superficie sin fondo, sin fondo común.
El poema viene a “manchar” el espacio del SILENCIO. No hay un mensaje previo que comunicar y el poeta es consciente de que con la palabra solo podrá darle apariencia a la nada. La palabra logra la iluminación a fuerza de arder y convertirse en ceniza que mancha el espacio límpido del aire, da corporeidad a lo indecible, alzando así el teatro de la memoria configurado como jardín en el que se oye la sombra de una voz.
La realidad alzada a la palabra y salvada en ella de la mano de San Juan de la Cruz, que sabe que la nada se esconde, como alguien dijo, en un mar en el que todavía podemos ahogarnos, culmina el itinerario en ese momento de entrega en que la palabra logra salir de la palabra y entra —fuera ya del decir— en el SILENCIO, convertida en imagen de sí misma.
El poeta nos invita a escuchar su palabra y quizá el paradigma de ello sea Nietzche, el filósofo que buscaba el SER o lo SAGRADO apasionadamente. Cuando el metafísico enmudece ante la imposibilidad de comunicar el pensamiento del SER, habla el poeta.
Este apela a ese borde de SILENCIO que acecha en todas las lenguas habladas por mortales que saben que no son nadie, hombres a quienes sus palabras les saben a nadie, es decir, a otro, es decir, a sí mismos. “Cuando escribo “YO”… ”OTRO”, empieza a existir”. OTRO que es nadie. Todas las lenguas se comunican en el SILENCIO de los poetas.
Así pues el hablar del poeta es un callar, un escuchar, un aguardar en SILENCIO la palabra del SER, la voz de lo SAGRADO. Es en la poesía donde habita el sentido. Acaso ella no sea otra cosa que un medio de defenderse del absurdo de combatir lo inexplicable.
El SER no se revela al pensar sino al poetizar. Quizá por eso afirmó Schopenhauer que “la poesía es a la filosofía lo que la experiencia es a la ciencia empírica”. Por su parte Heidegger asignó a la filosofía la tarea de preservar “el poder de las palabras más elementales”, el lenguaje poético donde habla y habita el SER y lo SAGRADO. La poesía sería pues un método de análisis, de descubrimiento, de enriquecimiento y afirmación de uno mismo; también de descubrimiento —no necesariamente lógico ni racionalista— del mundo, del precario e incierto sentido del vivir, si alguno tiene al margen de la propia existencia en sí, un intento de explicación del mundo por la intuición y el temblor. Para llegar a esa lírica de conocimiento hace falta una “iluminada acuidad de visión”, una vocación de absoluto, en ala y abismo: una capacidad de contemplación inspirada y ardiente sobre esa realidad empañada, átona, poco relevante por el hábito y la familiaridad con que diariamente la vivimos, y a la que solo la vivencia poética devuelve su genuina y perfilada nitidez.
Desde otro punto de vista la poesía sería, según Keats, la expresión esencial de las cosas, expresar el mundo más justo y bello posible con lo que puedan decir las palabras por sí mismas. Y en consecuencia poeta será aquel que renuncia trágicamente a todo para convertirse en un nuevo mundo de palabras, una vida y un arte que se transforma en música significativa.
Heidegger asignó a la filosofía la tarea de preservar el poder de las palabras más elementales, el lenguaje poético donde habla y habita el SER o lo SAGRADO. Pero también el poeta es, como nos recuerda el autor, “el hombre que ha renunciado a la voluntad de transformar ofensivamente el mundo”. Por ello la poesía, como toda obra de arte, es, desde el punto de vista de la voluntad de dominio, inútil, y no busca ser explicada sino respetada como misterio.
Hay una vieja disputa pendiente de solución en la historia del pensamiento y su proyección en el modo de hacer y razonar de todas las artes y todas las ciencias. Nos referimos a la reñida batalla entre los partidos de la VERDAD sostenida en hechos y cualidades objetivas y los defensores de esa otra realidad cuya esencia carece de atributos materiales, porque solo la captan los sentidos, y, sin embargo, su identidad no ofrece dudas al sujeto que la percibe a través de las sensaciones cuyo fundamento es lo real. Si alguien se ha beneficiado de esta acalorada discusión (levantada por Descartes y Berkeley) es, sin duda, la literatura, encantada de poder contar con el apoyo de argumentos filosóficos para corroborar, frente a tanto incrédulo, su firme postura a favor del enredo que procura la ilusión de la realidad.
La poesía se propone trabajar en el adiós a la VERDAD —en la renuncia a la mimesis de la realidad— y en la búsqueda de otra narratividad.
Lo que el poeta ha percibido no es traducible en una comunicación de la lógica racional discursiva. En su famosa carta a Paul Demeny, decía Rimbaud que el poeta se convierte en vidente gracias a un inmenso y razonado desorden de todos los sentidos.
Para Heidegger la obra de arte, lejos de ser ajena al ámbito del SER y la VERDAD, es su manifestación, es, como dijo Nietzche, “más verdadera que la propia verdad”.
Vivir es estarse muriendo por algo, por alguien, por otro. Hablar —cuando la palabra es, como la palabra del poeta, palabra verdadera y no charla de deslenguados— es siempre oír a otro, a otro que dice desde su SILENCIO pleno, desde esa sombra que hace anochecer mi palabra, que me dice la VERDAD acerca de mi vida, la VERDAD acerca de mi muerte.
El espacio ontológico propio de la poesía es el claro donde habla el SER y Heidegger nos propone en principio una clara apuesta irracionalista. Comentando la nietzcheana “muerte de Dios”, escribe: “el pensar solo empieza cuando nos percatamos de que la razón —desde tantos siglos exaltada— es su más porfiada enemiga”. Por eso el itinerario de la sabiduría deviene poético y, en última instancia irracional. Al racionalista principio leibniziano de razón suficiente (“nihil est sine ratione”), Heidegger opone la imagen poética del místico Silesius: “una rosa es sin porqué, florece porque florece”. Y sugiere que el hombre recupere su auténtico SER cuando llega a ser como la rosa, sin porqué. El poeta y místico, si es que no son la misma cosa, no buscan la razón del SER sino su REVELACIÓN. La sabiduría comenzó con el mito y debe volver a él. Y el mito revela que el hombre no es el señor de su propio SER.
Al final, la meta del pensar y del poetizar es la misma: la sabiduría del SER y de lo SAGRADO, un estado órfico de serena lucidez entre la melancolía y la esperanza, donde la angustia se transforme en serenidad, en la serena alegría del SER y lo SAGRADO.

Currículo de Jaime B. Rosa en este Nº 36 de Realidades y Ficciones – Revista Literaria.



LA OTRA PARTE DE LA HISTORIA
Anna Rossell ©

Hans Magnus Enzensberger, Europa en ruinas.
Relatos de testigos oculares de los años 1944 a 1948.
Trad. del alemán de Begoña Llovet Barquero.
Madrid, Capitán Swing, 2013, 388 pp.

Siempre he considerado un privilegio poder conversar con testigos vivos de una historia que a las generaciones posteriores no nos es dado conocer sino a través del trabajo de los historiadores. No es que tenga por más valioso el testimonio de los primeros, pero sí lo creo un complemento indispensable de lo que leemos en los libros. Desde luego la ocasión se ofrece pocas veces y poco tiempo y hay que aprovecharla antes de que desaparezca para siempre la oportunidad. Es un complemento porque lo que cuentan quienes vivieron los hechos o los testimonios oculares inmediatos a los hechos no se encuentra en los libros de historia. La crónica directa narra impresiones normalmente impactantes en tanto que se acerca a las opiniones de la gente de la calle, la que ha sufrido las consecuencias de una catástrofe, sea cual sea su naturaleza, es la descripción de su día a día, se aproxima al padecimiento, a la desorientación reinante.
Hans Magnus Enzensberger
Este libro de relatos de testigos oculares —reportajes— del último año de la Segunda Guerra Mundial y de los primeros años de posguerra es un pequeño gran tesoro en este sentido. Quien recopila estas crónicas, el renombrado periodista y multilaureado escritor alemán Hans Magnus Enzensberger (Kaufbeuren, 1929), consciente del valor que tienen los testimonios que recoge, ha querido dejar constancia escrita para la posteridad del estado material y espiritual de Europa en aquellos aciagos años. Hay que agradecer el esfuerzo, aun cuando aquella guerra nos parezca distante —aunque precisamente por ello tenga más valor aún—, puesto que su lectura nos confirma lo que ya muchas veces se ha observado —como ya apuntó Bertolt Brecht refiriéndose al personaje de su Madre Coraje—, que “el hombre aprende de las catástrofes lo que el conejillo de Indias sobre biología” y que el recuerdo de la desolación y el sufrimiento causados por el ser humano en el mundo debe ser mantenido constantemente como alerta.
Si bien en los años de la posguerra inmediata el género del reportaje en la literatura de expresión alemana se cultivó con frecuencia, no solo entre los periodistas, sino también entre los escritores en general por ser el registro más adecuado a la necesidad espiritual del momento, y aunque recopilaciones de estos textos se publicaron algún tiempo más tarde en forma de libro, lo cierto es que son escasas las traducciones que de aquellos reportajes han llegado fuera de los países de lengua alemana. También aquellos documentos —reportajes, cuentos o narraciones a caballo entre ambos géneros—, que reflejaban sobre todo la vida cotidiana y la mentalidad de la Alemania vencida, escritos en su mayoría por alemanes contrarios al nacionalsocialismo, merecerían darse a conocer fuera del estricto ámbito de interés del específico erudito. Pero Enzensberger ha optado con inteligencia por excluir a autores alemanes de los relatos por él recopilados, para intentar transmitir una mirada emocionalmente menos implicada en lo descrito, y ha extendido los lugares objeto de las crónicas más allá de las fronteras de Alemania para ofrecer un abanico más amplio, objetivo y justo, y dar una idea cabal de la destrucción. Así —con excepción de Döblin que como judío y socialista tuvo que huir del país y adoptó en 1936 la nacionalidad francesa— intervienen en el libro autores y periodistas extranjeros que cubrieron las noticias de los últimos coletazos de la guerra así como de las que siguieron al conflicto: Martha Gellhorn, A.J.Liebling, Norman Lewis, Janet Flanner, Robert Thompson Pell, Edmund Wilson, Alfred Döblin, Max Frisch, Stig Dagerman John Gunther. Los lugares: Nápoles, París, Nimega, Colonia, Londres, Renania, Dachau, Roma, Milán, Atenas, Creta, Sudoeste de Alemania, Múnich, Frankfurt, Núremberg, Varsovia, Berlín, Viena, Praga, Budapest, Belgrado, Königstein. Ellos toman el pulso a lo que sucedía en las cámaras de tortura en los sótanos de dependencias parisinas tomadas por la Gestapo, se acercan a la opinión de algunos alemanes sobre las fuerzas de ocupación y de su política, nos ayudan a comprender la farsa en muchos casos y la dificultad de los llamados procesos de desnacificación, nos acercan a la autojustificación de muchos ante lo injustificable de los años de terror nazi, el abandono de tantos judíos a su suerte por parte de tantos ciudadanos alemanes, nos permiten presenciar la amnesia colectiva de tantos, obstinados repentinamente en ignorar y hasta en negar la realidad, asistimos a la negación generalizada de la evidencia: ya en abril de 1945 Martha Gellhorn constata cuando llega a Renania “nadie es un nazi. Nadie lo ha sido jamás. Tal vez había un par de nazis en el pueblo de al lado y sí, es cierto, esa ciudad a 20 kilómetros de aquí era un verdadero nido del nacionalsocialismo. Para decir verdad, en total confianza, aquí había una gran cantidad de comunistas […]”. En definitiva, contemplamos y reflexionamos contemplando la vida y la muerte entre aquellas ruinas, escenas que en algunos momentos adquieren trazos de grotesco surrealismo. Quien quiera conocer los repliegues de la Historia deberá documentarse en este tipo de textos, que, por escasos, adoptan una relevancia especial. Son sencillamente indispensables.

Currículo de Anna Rossell en Realidades y Ficciones – Revista Literaria Nº 11:



HOY TEMPRANO
Noelia Barchuk ©

Resulta interesante plantearse ciertos aspectos del detrás de escena de un relato. Quisiera preguntarle a Pedro si acaso, por casualidad escuchaba a Suéter con el tema Amanece en la ruta. Cierro los ojos, evoco las primeras notas musicales, cada acorde y luego fluyen las palabras entonadas, en mi caso, por la garganta de la Fabi Cantilo. Luego pienso en el cuento de esta tarde. Me pasaron cosas raras: tranquilos, nada esotérico, pero es que este cuento es una joya.
El autor, para quienes no tengan el gusto de conocerlo, es Pedro Mairal. Escritor argentino, nacido en Florencio Varela, el 27/09/1970. Hoy temprano, es la primera obra que leo de él. La vida, una sucesión de naturales etapas, relatadas desde el interior de un automóvil; mejor dicho, de nueve vehículos distintos. Un juego de real fantasía entre verbos y conjugaciones, que nos mueve a su antojo del pasado, presente y futuro. Tal vez la maravilla resida en una mezcla de tiempos, de personas que van cambiando al igual que nosotros.
Pedro Mairal
Las agujas del reloj van moviendo lentamente sus manecillas conforme el personaje crece y lo asocia al modelo de auto que la familia va adquiriendo, en un principio. Luego sería él mismo quien conduzca. Arrancando la historia, se lo ve pequeño, jugando con su hermano, en el primer Peugeot 404 bordó. Aparecen la mayoría de los personajes en la escena, él, de quien pasamos todo el relato imaginando su nombre, sus hermanos Vicky y Miguel, papá y mamá. El pie en el acelerador hace avanzar hacia los recuerdos del Renault 12. Crecer duele, y comienzan a registrarse las bajas. La hermana ya no sigue en el mismo camino.
El próximo modelo será la Rural Falcon, a manos de la madre. La adolescencia de Miguel será retratada desde la óptica de su hermano aún niño. Duque, el perro, disfruta del Ford Sierra, y es testigo de los cambios en el paisaje natural y social. “Afuera cada vez hay más basura, más pintadas políticas”. Los indicios de la ausencia paterna ya se palpan, y hasta su muerte queda reflejada también.
Nuestro amiguito de la luneta va creciendo a pasos agigantados. Ahora, maneja un Taunus amarillo, que chorrea olor a marihuana.
Y claro, el amor es insustituible, entonces aparece Gabriela, con el auto prestado de su mamá, en el cual la piel despierta a la vida y la carretera. Más tarde, en el Volkswagen del cuñado, se sorprendería al ver el fruto de la pasión creciendo en el vientre de su esposa. Pero, como todos sabemos, nada es para siempre. Las peleas matrimoniales escupen a un nuevo divorciado, al mando de un Escort.
Finalmente, nos suelta la mano despacio, conduce una camioneta 4x4 mientras se pierde intentando llegar al country donde vive su hermano.
Así se va la vida. Narrándola palmo a palmo. Desde esa mirada subjetiva de nuestros propios ojos. Las pérdidas, los afectos, las arrugas, la memoria ejercida a discrecionalidad. Todo se retuerce entre las redes de los reyes de tiempo, el Cronos y el Kairos, burlándose de nosotros, con nuestra estupidez de mortal.
Un relato, para prepararse un buen café. Tomarse el tiempo para batirlo bien, si gustan del instantáneo, o darse el gusto de echar en la cafetera ese Martínez especial, que guardan con recelo en la alacena. Porque al fin y al cabo, hay que disfrutar de cada momento. Intensamente, porque todo lo podemos ganar o perder en un cerrar de pestañas. Más vale, aprovechar el ahora mismo, acomodarse en la mejor silla y dejarse llevar por Hoy temprano, “que los años pasan hacia atrás cada vez más rápido”.

Currículo de Noelia Barchuk en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 78:



FUNDACIÓN VICENTE HUIDOBRO: UNA EVOLUCIÓN PERMANENTE
Luis Benítez ©

Establecida en 1990 en Santiago de Chile, la Fundación Vicente Huidobro preserva el legado del gran poeta chileno, uno de los nombres mayores del género en toda América, difundiendo su obra a través de múltiples actividades desarrolladas dentro y fuera del país. Entrevistamos a su presidente, Vicente García-Huidobro Santa Cruz —nieto del poeta— quien se refiere al pasado, el presente y los proyectos a futuro de esta pujante organización cultural.

¿Cuáles son los principios y objetivos que animan a la fundación que usted preside?
(De izq. a der.) Vicente García-Huidobro Santa Cruz,
presidente de la Fundación; el poeta Mario Meléndez,
encargado internacional de esta, y el poeta argentino
Carlos Juárez Aldazábal, en el Centro Cultural
de la Cooperación, Buenos Aires, 2018.
La principal responsabilidad de la Fundación es difundir la vida y obra de Vicente Huidobro, y conservar su patrimonio en condiciones adecuadas, y de acuerdo a las mejores técnicas. Otros quehaceres de la Fundación son estimular la investigación de las obras de Huidobro y actualizar permanentemente la cronología de su vida y obra, y participar en retrospectivas nacionales e internacionales sobre Huidobro, o sobre sus contemporáneos. También, difundir la obra de otros autores nacionales y extranjeros, estimular la lectura y el surgimiento de nuevos talentos.
Asimismo, estimular y apoyar desde nuestra experiencia la organización, clasificación y conservación de otros patrimonios artísticos. Chile es un país pequeño que posee un repertorio de voces poéticas singulares, algunas de ellas con presencia mundial, al punto que suele distinguírsele como país de poetas. Nuestra misión es educar a los jóvenes, y a los críticos a conocer y valorar el maravilloso fresco de nuestras voces, más que a abanderizarse con una u otra. También, contribuir a la difusión de la poesía contemporánea, tanto latinoamericana como universal.

¿A qué se debe la vigencia de un poeta como Vicente Huidobro, dado el marcado interés que lectores y publicaciones manifiestan permanentemente acerca de él y sus obras?
Vicente García-Huidobro Santa Cruz
De seguro no hay una razón única. Su personalidad creadora en constante evolución, su extraordinaria habilidad para anticipar lo nuevo, hacen que su obra siga siendo contemporánea, y que cada nueva generación la redescubra desde matices que la anterior no percibió, o valoró de igual manera. Al respecto, es reveladora la evolución del nombre de algunas retrospectivas y exposiciones internacionales montadas con motivo de su obra: “Huidobro en vanguardia”, “Huidobro vanguardia de la vanguardia”, y “Huidobro más allá de la vanguardia”.
Como se ha señalado, el elemento más constante en la vida de Huidobro es su evolución permanente y la fidelidad que mantuvo con su pensamiento en la medida que evolucionaba.
En las últimas décadas, cuando todo el mundo de la cultura ha revisado y recuperado las creaciones de los años 20, utilizándolas como fuente de inspiración, se aprecia que pese a los años transcurridos todavía la vanguardia histórica está vigente, y que Vicente Huidobro sigue también vigente. Sin duda, la evolución de la cultura y de la sensibilidad artística, favorece el reconocimiento de la obra Huidobro y que el lector la mire con ojos nuevos. Asimismo, la actual hegemonía de las comunicaciones, de las artes visuales y de la imagen, favorece a la obra de Huidobro; en particular, aquella poesía que no solo es para ser recitada, sino también, para ser vista.
Como dice, Neruda, en 1968: “No hay poesía tan clara como la poesía de Vicente Huidobro… Multitud de sus versos siguen teniendo una frescura que parecían no tener, porque nacieron tal vez como elaborados por la inteligencia. Ahora vemos rocío en ellos, como si fueran hierbas matinales”.

El corriente año, 2018, marca el septuagésimo aniversario de la desaparición física del gran poeta chileno. ¿De qué modo la fundación que lleva su nombre conmemora este acontecimiento?
Estamos trabajando con mucho entusiasmo y energía en diversas iniciativas culturales: creación de las bases para el otorgamiento de un Premio Internacional de Literatura Vicente Huidobro, lo mismo para un Festival Internacional de Poesía, a realizarse en Cartagena, Chile, de 2019 en adelante.
Vicente Huidobro
Este año creamos Ediciones Altazor, una iniciativa que ya publicó su primer libro —Poemas árticos—, y que busca editar seis colecciones: Colección Espejo de Agua, obra poética de VH; Colección Vientos Contrarios, obra de VH en prosa: novelas, teatro, ensayos, manifiestos, cartas, etc.; Colección Ecuatorial, obras de los autores más destacados de Hispanoamérica; Colección Horizon Carré, publicación de autores destacados de la poesía universal contemporánea; Colección Otoño Regular, publicación de antologías poéticas por países latinoamericanos y del mundo; Colección Pasando y Pasando, publicación de los estudios más relevantes sobre Vicente Huidobro.
Asimismo, en coedición con Editorial Universitaria, de la Universidad de Chile, publicaremos otras dos colecciones: La adormecedora de mares, que dará cuenta de las autoras más destacadas de la poesía latinoamericana y universal, y El oxígeno invisible, que publicará ensayos, artículos y entrevistas de destacados autores de la poesía hispanoamericana y universal.
En la actualidad, 18 libros de Huidobro están siendo editados en diversos países que parten desde Eslovenia, pasando por Croacia, Grecia, Italia, España, México, Costa Rica, Colombia, Brasil, Uruguay, y otros países más hasta llegar a Buenos Aires, lo que nos habla de su vigencia y del interés que despierta su obra en el mundo, donde incluso se están reeditando libros que cumplen 100 años de vida este año, como Hallalí, Ecuatorial, Tour Eiffel, Poemas árticos, y el año pasado se editó Horizon Carré, que también cumplía 100 años.
En Chile, ya hemos editado en conjunto con la DIBAM, Adán, y están en prensa Papá o el diario de Alicia Mir, La próxima y Cagliostro, que editaremos con Pequeño Dios Editores. Y Tour Eiffel, en edición bilingüe; francés/español, que editaremos próximamente.
Otro capítulo muy importante han sido los numerosos homenajes a Huidobro en prestigiosas revistas internacionales. Recientemente estuvimos presentes en la exposición “Juan Gris, María Blanchard y los cubismos (1916-1927)”, concretada en el museo Carmen Thyssen de Málaga, España, entre el 6 de octubre de 2017 y el 25 de febrero de 2018; y actualmente estamos en la exposición “Colección Telefónica. Cubismo(s) y experiencias de la modernidad”, que se concreta en el Museo Reina Sofía de Madrid, España, sin fecha de término. Posiblemente se extenderá por tres años.
Además, estaremos presentes en varias ferias internacionales con obras de Vicente Huidobro.

Para el futuro mediato, ¿cuáles son los proyectos a concretar por parte de la Fundación Vicente Huidobro?
En el futuro mediato tenemos dos frentes muy importantes que cubrir: En Cartagena, debemos aunar voluntades y recursos para dotar de un acceso adecuado al Museo Vicente Huidobro, que permita el acceso fluido de los visitantes durante todo el año; renovar con una nueva arquitectura la tumba del poeta, y desarrollar el Parque Internacional de los Artistas, en los terrenos que unen a la tumba con el Museo.
En Santiago, también debemos aunar voluntades y recursos para poner en valor un edificio patrimonial mediante la creación de un museo que exhiba la vida y obra de Huidobro en la principal ciudad del país; y que también albergue la dirección de la Fundación, el Archivo y Centro de Documentación de la misma.

La Fundación, con sede en Santiago de Chile
Oficinas y Centro de Documentación y Archivo: Merced 860, Santiago, Casa Colorada - Museo de Santiago.
Teléfonos (56 - 2) 632 63 82 (+fax) - (56 - 2) 632 48 65

Currículo de Luis Benítez en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 64:


REBELIÓN EN LA GRANJA: LA MIRADA DE UN REBELDE
Héctor Zabala ©

Rebelión en la granja (en inglés, Animal Farm) es una novela corta, unas cien páginas, de George Orwell [1], que refiere a manera de fábula en tono irónico y descarnado la historia de la revolución bolchevique, así como la hipocresía suscitada respecto de esa revolución y su consecuente dictadura, tanto dentro de la Unión Soviética como en las potencias occidentales.
El libro narra que los animales de una granja expulsan a los humanos que la dirigen. Pero una vez tomado el control, los más inteligentes (los cerdos) terminan convirtiendo su gobierno en una brutal tiranía ante la mirada cómplice o indiferente de los granjeros vecinos. 
Fue escrita entre noviembre de 1943 y febrero de 1944, en pleno contraataque aliado, razón suficiente para que en Inglaterra la novela sufriera la censura virtual del gobierno y de los editores obsecuentes. El avance de las tropas de la Unión Soviética, por entonces gobernada por Iósif Stalin [2], era absolutamente imprescindible para aniquilar el frente alemán del este, y en tal contexto histórico de la II Guerra Mundial los jerarcas rusos no debían ser ofendidos por nadie. 
George Orwell
La polémica obra de Orwell terminó demostrando —entre otras cosas— que los británicos también aplican en política el business are business [3]. O, como bien diría Julio Llinás: De eso no se habla [4]. Como todos sabemos, pues ha ocurrido infinidad de veces a lo largo de la historia, muchos aplauden y apoyan la libertad de expresión solo cuando se trata de la opinión propia.
El manuscrito de Rebelión en la granja, después de haber paseado por distintos despachos editoriales que se negaron a publicarlo y de haber recibido una sugerencia adversa del Ministerio de Información inglés, fue finalmente editado el 17 de agosto de 1945 por Secker & Warburg. Es decir a los dos días de la rendición de Japón y más de tres meses después de rendida Alemania. Cuatro años más tarde moriría el autor, pero entretanto la novela sería traducida a más de quince idiomas.
Si bien en el prólogo George Orwell hace referencia a Stalin y a la revolución rusa, en ningún momento aclara a qué persona histórica corresponde cada personaje de su obra ni qué simboliza cada incidente de la novela. De todas formas hay correspondencias inequívocas que trataré de detallar.

PERSONALIDADES Y ENTIDADES HISTÓRICAS
Jones, el borrachín dueño de la granja, es el destronado zar de Rusia.
Frederick, el agresivo granjero vecino: Adolf Hitler.
Napoleón, el cerdo revolucionario y déspota: Iósif Stalin.
Pilkington, el otro granjero vecino, es el gobierno inglés. O quizá mejor aún, el gobierno inglés y el norteamericano juntos; vale decir los principales aliados del mundo occidental capitalista [5].
Mayor, el viejo cerdo que les cuenta a los otros chanchos su sueño revolucionario: Karl Marx [6].
• El cerdo revolucionario Snowball (Bola de Nieve) es Lev Trotsky [7], compañero de Lenin [8] en la revolución rusa de 1917.
• El cuervo Moses representa a la Iglesia Ortodoxa Rusa. Los indicios son evidentes: no trabaja, es negro (tal como una sotana) y cree en un cielo o paraíso después de la muerte (Monteazúcar). Primero sirve de espía a Jones (el zar), después desaparece, para finalmente reaparecer y acomodarse entre los cerdos (bolcheviques) que lo toleran porque les conviene.
• El señor Whymper encarna la clase comercial y financiera extranjera que contactaba a la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) con el mundo capitalista. Se sabe que aun en plena guerra fría el intercambio soviético-occidental de productos se mantuvo siempre en niveles muy altos. Hay quienes apuntan a intelectuales occidentales encargados de difundir mitos sobre ese país como Lincoln Steffens, por ejemplo. Pero me parece más exacta y general la primera relación.

CLASES SOCIALES Y GRUPOS REVOLUCIONARIOS
• Las liebres [9] y las ratas son los mencheviques, opositores al zar. Moderados y minoritarios, en absoluto están consustanciados con una revolución en serio.
• Los obreros de Jones son los nobles zaristas.
• La indolente yegua Mollie representa a la clase privilegiada de épocas zaristas (cortesanos, burócratas, sirvientes de la nobleza, etc.). Clase servil que durante el zarismo obtenía beneficios superiores al común de la gente. Terrones de azúcar y cintitas para el pelo son buenas metáforas de este asunto. Al final esta yegua se irá a otra granja, donde apenas obtendrá algunos magros beneficios del pasado, pero al menos logrará seguir disfrutando de sus vanidades; una buena alegoría de los exiliados del anterior régimen.

• Los animales domésticos revolucionarios son los bolcheviques y trabajadores que aceptan o apoyan la revolución. Sin embargo, aquí hay que diferenciar entre varios grupos:
• Los cerdos son los bolcheviques, los que se adueñan del poder, la nueva clase dirigente que domina la granja (el país) a través del partido.
• El poeta Mínimus encarna a la nueva y pequeña intelectualidad rusa al servicio de Napoleón (Stalin): es decir los corifeos de siempre en cualquier régimen dictatorial.
• Las ovejas representan a la gran masa inculta y mal politizada, que solo repite consignas partidarias; consignas que sirven para acallar cualquier protesta o duda razonable. Es la usada por el régimen en las grandes “demostraciones espontáneas”. En síntesis: los idiotas útiles de toda sociedad, sin importar demasiado el signo político de que se trate.
• El cerdo Squealer encarna al aparato propagandístico interno de los bolcheviques (partido comunista, ministerio de informaciones, etc.) que convence a los trabajadores comunes de que lo blanco es negro y lo negro es blanco.
• Las palomas mensajeras representan la propaganda exterior soviética.
• El gallo negro probablemente sea el diario Pravda.
• Los feroces nueve perros (cachorros que nacen después de la revolución y que Napoleón los esconde mientras crecen) representan el aparato represivo creado por Stalin en la URSS (comisarios políticos, KGB, etc.).
Dos de los tres perros iniciales (Bluebell, Jessie y Pincher) vuelven a aparecer mucho después del nacimiento de los nueve feroces cachorros, en la Batalla del Molino (contra Frederick). Representan a la vieja escuela militar, ex zarista y legalista (solo se interesan por leer los Siete Mandamientos). Por debilidad política y formación limitada son partidarios empedernidos del orden y apenas si saben ganarse la vida respondiendo ciegamente a un régimen, pues no conocen otra cosa. Esta gente también engrosará la clase militar stalinista, profundamente represiva.
• La gata merece un acápite aparte. Personifica a los acomodaticios de siempre. Son los agiotistas, usureros, acaparadores, traficantes del mercado negro, proxenetas, etc. Una clase muy sutil y peligrosa. Indiferente a cualquier régimen y poco afecta al trabajo, trata de aprovechar cualquier coyuntura para medrar. Hay un fragmento muy inteligente del libro en el que la gata intenta convencer a los gorriones de que se posen en sus garras pues ahora, sin los humanos en el medio, todos los animales somos amigos.

El resto de los animales es la gran masa de trabajadores rusos cuyas condiciones socioeconómicas no han variado mucho con el cambio de régimen. Aquí tenemos:
• El caballo Boxer representa a la clase campesina honesta, laboriosa pero bastante bruta, que al principio intenta entender la revolución para luego, al darse cuenta de sus limitaciones intelectuales, opta por el camino más fácil: una fe ciega en sus dirigentes (los cerdos).
• La yegua Clover encarna también una parte de la clase trabajadora. Menos inculta que la anterior aunque tampoco demasiado instruida, por lo menos tiene sagacidad suficiente como para dudar de la sinceridad de los cerdos. Cree recordar que los Siete Mandamientos (obviamente la Constitución Soviética o los principios marxistas) no eran así al inicio de la revuelta y que Napoleón (Stalin) los cambia a su antojo. Por ejemplo cuando lee junto con el burro: “Todos los animales son iguales, pero algunos más iguales...”
• El burro Benjamín personifica a la clase trabajadora más pensante o de oficios más intelectuales (probablemente oficinistas, tipógrafos, técnicos especializados, etc.). Aprende a leer rápido y bien. Escéptico respecto del nuevo régimen, su muletilla “siempre todo fue igual” le servirá para no esforzarse menos pero tampoco demasiado. Con eso de “los burros vivimos mucho tiempo”, sugiere que sabe mucho por experiencia.
• La cabra blanca Muriel representa a la intelectualidad rusa (científicos, médicos, maestros,  escritores, periodistas). Una clase trabajadora celosa de sus deberes, altruista (la cabra les lee a los otros animales), pero un tanto confundida y sobre todo muy ignorante en cuestiones políticas.
• Las vacas, patos, gansos y gallinas son los trabajadores más débiles e incultos, a tal punto que ni siquiera se interesan en consignas (probablemente, changarines, estibadores, peones, etc.). Simplemente trabajan, aunque cada tanto alguno se rebela y termina reprimido brutalmente por los cerdos.

DETALLES GEOGRÁFICOS
La Granja Manor es el Imperio Ruso, es decir el país bajo el zar.
La Granja Animal es la URSS.
Inglaterra sería la parte más poderosa del mundo occidental.
• La casa de Jones, que reverentemente los animales convierten en museo, representa los antiguos palacios imperiales.
• Las granjas vecinas son los países capitalistas.
Foxwood (Bosque del Zorro) indica la alianza anglo-norteamericana, la cual funciona desde hace mucho como un imperio con dos cabezas.
Pinchfield (que podría traducirse como campo comprimido, afligido o hurtado) es la alianza o eje nazi-fascista.

HECHOS POLÍTICOS, SOCIALES, ECONÓMICOS O MILITARES
• El pleito, al que se refiere el capítulo II y en el que Jones (el zar) perdió mucho dinero, es la Primera Guerra Mundial.
• La bandera de los animales es equivalente a la bandera soviética: un solo campo (verde, en lugar de rojo) y un símbolo doble (un asta y una pezuña, en vez de una hoz y un martillo).
• El himno Bestias de Inglaterra es La Internacional [10].
• Las asambleas de los animales remeda a los sóviets o reuniones de obreros de las primeras épocas revolucionarias.
La Batalla del Establo de las Vacas es la contrarrevolución que intentó en 1919 el Ejército Blanco (viejos zaristas y militares) contra el Ejército Rojo de Trotsky, conflicto que finalizó con el triunfo de este último en 1920.
• La condecoración “Héroe Animal” es la Orden de Lenin, instituida por Stalin en 1930.
• El éxito de las clases de lectura y escritura remeda el logro de la URSS en los planes de alfabetización para las clases populares.
• Las matanzas de animales domésticos descontentos (no cerdos) son las represiones de Stalin a cualquier protesta de trabajadores y disidentes comunes.
• La matanza de los cuatro cerdos rememora las purgas de Stalin entre los disidentes del propio partido. Por ejemplo, la que duró de 1936 a 1938.
• La pila de madera que Napoleón (Stalin) le vende a Frederick (Hitler) es el pacto mutuo de no agresión URSS-Alemania del 23 de agosto de 1939, que terminó el 22 de junio de 1941 cuando Hitler inicia el ataque a la URSS.
• El ataque de Frederick es la invasión nazi (o del eje nazi-fascista) a la URSS, la llamada Operación Barbarroja.
• El molino representa el deseo de tecnificarse de los soviéticos o su incipiente industrialización. Aquí hay una metáfora dentro de otra porque, de paso, remedaría a los molinos de viento de Don Quijote, que también representaban una fantasía.
• Por ende la Batalla del Molino es la de Stalingrado, batalla decisiva que determinó el comienzo del contraataque aliado en la II Guerra Mundial. Stalingrado era por entonces la ciudad más industrializada de la URSS.
• Las torturas del señor Frederick a los animales en la granja vecina (capítulo VIII) son los campos de concentración nazis, donde mantenían presos a judíos, gitanos, homosexuales, políticos alemanes opositores, agitadores franceses y objetores de conciencia como los testigos de Jehová (por entonces, estudiantes de la Biblia), católicos discrepantes o evangelistas disidentes.

DESENLACE

• La fiesta final entre Napoleón y Pilkington es el entendimiento de Iósif Stalin con los jefes de estado británico (Winston Churchill) y norteamericano (Franklin Roosevelt). Los cerdos son iguales a los humanos, lo que se traduce como que los comunistas y los capitalistas son la misma cosa. Ambos terminan siendo dos capitalismos (uno supuestamente colectivista y otro supuestamente liberal) que mantienen a sus clases obreras sometidas, cada cual en su respectivo territorio (granja). Lo festejan y se felicitan unos a otros como grandes hipócritas. Incluso, Napoleón (Stalin) vuelve a bautizar la granja tal como se llamaba en épocas de Jones (Granja Manor); es decir que George Orwell sugiere que la URSS no era otra cosa que la continuación del Imperio Ruso.
Es interesante recordar que en la Conferencia de Casablanca (enero de 1943) fue invitado Iósif Stalin, y que, si bien por asuntos de estado no concurrió, estaba de acuerdo en lo esencial. Finalmente la reunión de los tres líderes mundiales tuvo lugar en la Conferencia de Teherán (28 de noviembre al 1º de diciembre de 1943) que después se completaría con la de Yalta (febrero de 1945), ya terminado el libro.
• Los dos ases de espada en manos de Napoleón y Pilkington (dos tramposos redomados) serían las trampas mutuas entre anglo-norteamericanos y soviéticos, que desembocarían en la llamada guerra fría, aunque respetando el juego (el pacto tripartito) en lo esencial.
• Las dos franjas de terreno (capítulo X) adquiridas al señor Pilkington (Estados Unidos y Gran Bretaña) podrían ser las dos provincias polacas que quedaron en poder de la URSS, pero es más factible que representen a los países que la URSS ocupó y controló políticamente con posterioridad a la Batalla de Stalingrado (países del Pacto de Varsovia, también llamados países de detrás de la cortina de hierro).

La última parte de Rebelión en la granja es muy interesante porque muestra la profunda visión de futuro que tenía George Orwell. La edición se demoró hasta agosto de 1945 por las razones de censura ya expuestas, pero el manuscrito estaba terminado mucho antes de la conferencia de Yalta (febrero de 1945). Esta conferencia de los tres máximos líderes mundiales, continuación de las de Casablanca y Teherán, tuvo por objeto ajustar los detalles finales del gran acuerdo ruso-anglo-norteamericano que regiría casi medio siglo. Parte de estos acuerdos serían secretos.
El final del libro de George Orwell (la fiesta entre Napoleón y Pilkington) sugiere además que hay un pacto espurio, consistente en un reparto mundial de territorios de control. En efecto, la guerra fría nunca fue más que eso: una supuesta controversia entre superpotencias que jamás se llevaría al campo de batalla de manera directa y efectiva. Ninguna atacaría a la otra ni intentaría amenazar el territorio consolidado del supuesto adversario o el acordado por el pacto tripartito. Conflictos como los de Corea o Vietnam (más allá de la crudeza) solo fueron guerras periféricas “en territorio de nadie”, donde nunca se mataron rusos con ingleses o norteamericanos. Sus líderes mientras tanto brindaban, tal como en el libro hacen el cerdo Napoleón y el granjero Pilkington.
Otro indicio evidente del reparto de territorios de control es que tampoco (salvo declamaciones para engañar a incautos o fanáticos de ambos lados) ninguna de las superpotencias interferiría de manera efectiva en los asuntos hegemónicos o imperiales de la otra, como por ejemplo intentar impedirle acciones disciplinarias o de escarmiento en territorio imperial propio, y esto fue así por casi medio siglo.
Los ejemplos son múltiples: las represiones del Pacto de Varsovia en Hungría y Checoslovaquia o la ocupación de los aeropuertos polacos o las injerencias de la URSS en las dictaduras pro soviéticas del este europeo jamás fueron molestadas materialmente por el gobierno inglés ni por el norteamericano. Y a modo de reciprocidad, tampoco los líderes soviéticos trataron de impedir las intervenciones norteamericanas en Centroamérica, las acciones colonialistas inglesas en Occidente ni los apoyos norteamericanos a las dictaduras latinoamericanas o sus injerencias en gobiernos democráticos de la región. Cada cual en su granjita y todos felices.
En síntesis, en ningún caso los gobiernos inglés y norteamericano molestaron a los rusos o viceversa en lo importante. Esto no puede ser casual. Evidentemente, George Orwell tenía razón: había un pacto, y un pacto más amplio del que quizá figura publicado aún hoy. Un pacto perverso, con continuas trampas, bajezas y retaceos de ambas partes, es cierto, pero un pacto al fin entre los líderes del occidente capitalista y del oriente comunista.
Las metáforas de los dos ases de espada (en un mazo de cartas solo debería haber uno) y de los cerdos usando ropa o tratando de aprender a caminar erguidos sobre sus dos patas traseras son realmente geniales y muy ilustrativas.

Como detalle interesante, cabe señalar que hay quienes pretenden ver en esta novela una crítica atemporal para todas las dictaduras pasadas y presentes que azotan al mundo. Para beneficio de la humanidad no estaría mal, pero lo cierto es que no condice con lo que el propio George Orwell pensaba. En un prólogo tardío (edición de 1971), el autor advierte que el rechazo de las editoriales inglesas a su manuscrito se debió a que sus críticas no estaban dirigidas a todas las dictaduras, sino expresamente a la de la Rusia de los soviéticos.

[1] Eric Arthur Blair, cuyo seudónimo era George Orwell, nació en Motihari, India Británica, el 25 de junio de 1903 y murió en Londres, Inglaterra, el 21 de enero de 1950.
[2] Iósif Stalin era el seudónimo de Iósif Visariónovich Dzhugashvili (1878-1953), líder revolucionario ruso, jefe de estado soviético de 1924 a 1953.
[3] Business are business (negocios son negocios) es un dicho que se usa para señalar (o justificar) prácticas espurias y hasta ilegales.
[4] “De eso no se habla” es una novela del escritor argentino Julio Llinás que fue llevada al cine por la cineasta María Luisa Bemberg (1993) con Marcello Mastroianni, Luisina Brando y Alejandra Podestá como protagonistas.
[5] Estados Unidos y Gran Bretaña vienen constituyendo una alianza estratégica desde principios del siglo XX por lo menos; a tal punto que con frecuencia actúan geopolítica y militarmente como si fueran un solo país.
[6] Aunque algún comentarista desprevenido asegure que el cerdo Mayor sería Lenin, lo cierto es que Karl Marx se ajusta mucho mejor al papel, porque Orwell dice en el capítulo II que Mayor murió antes de iniciada la lucha, que no participó en la revolución (solo dio la idea) ni tampoco intervino para derrotar la “contrarrevolución” de Jones (Batalla del Establo de las Vacas, capítulo IV), que remeda la que los zaristas hicieran contra Lenin y Trotsky en 1919-20. Incluso, Mayor, al igual que Marx, murió en marzo. Lenin, a la inversa de Mayor, condujo la revolución rusa de 1917 (junto con Trotsky) y además murió en enero. Y hay otro detalle significativo: Marx (al igual que Mayor) tuvo muchos hijos; en cambio, Lenin ninguno.
[7] Lev Trotsky era el seudónimo de Lev Davídovich Bronstein (1879-1940), líder revolucionario ruso, compañero de Lenin. Que Snowball representa a Trotsky es indudable: intelectual e idealista, pelea contra Jones (el zar), desea una masa próspera y culta, es echado de la granja por Napoleón (Stalin) por querer propagar la revolución a las granjas vecinas (la idea central de Trotsky era expandir el marxismo a todo el mundo y la de Stalin, en cambio, la de concentrarse solo en la URSS), aun en el exilio se le atribuyen todos los males internos, etc. Sin embargo hay un detalle extraño: Trotsky es asesinado en su exilio mexicano por orden de Stalin (1940), cosa que no le acontece al cerdo Snowball. En la época que terminó de escribir el libro (1944), George Orwell obviamente ya conocía este hecho.
[8] Lenin era uno de los seudónimos de Vladimir Ilich Uliánov (1870-1924), líder revolucionario ruso, jefe de estado soviético de 1917 a 1924.
[9] En alguna versión, conejos, aunque se suponen salvajes o semisalvajes. De ahí que sería mejor traducir liebres.
[10] La Internacional (en francés, L’Internationale) es una marcha escrita en 1871 por Eugène Pottier y musicalizada en 1888 por Pierre Degeyter. Fue adoptada, con leves variantes, por casi todos los partidos socialistas, comunistas y anarquistas, que lo consideraron desde muy temprano como el himno de los trabajadores del mundo entero. Lenin la declaró himno nacional de la URSS en 1919, cuestión que duraría hasta 1943.

Currículo de Héctor Zabala en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 75:



CUANDO EL JUEGO Y LA DISPLICENCIA DE LA CRÍTICA LITERARIA SILENCIAN AL POETA, A PROPÓSITO DE ALMA DEL CAMPO E INGLEBERTO S. ROBLES TELLO
George Reyes ©
“Nada suena tanto en el oído de un autor
como el silencio de la crítica”
Anónimo

En el prólogo de la obra Jaime Sabines, antología poética (México, D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1995, p. 9), su compiladora Guadalupe Flores Liera comienza refiriéndose a la recepción del trabajo poético del mexicano Jaime Sabines (1926-1999). La crítica, piensa Flores Liera, casi siempre se había resistido a su seducción: “a veces el beneplácito ante lo nuevo; otras, la displicencia, la sorpresa, cuando no la exasperación, fueron la respuesta que algunos de los estudiosos le depararon”; contrariamente a la crítica, continúa esta autora, la de los lectores fue apoteósica, pues “la recomendación de boca en boca, el entusiasmo casi fervor, la entrega incondicional, lo convirtieron en autor de libros agotados, de innumerables reediciones y traducciones, …presencia necesaria en todas las revistas literarias…”. Flores Liera (Ibíd., p. 13) concluye: “Alguien ha dicho que Jaime Sabines estuvo esperando a sus lectores más de treinta años… Hoy, el veredicto es unánime: que Sabines es un gran poeta, que ha sobrevivido al peso de los años y a los cambios de cada día…”.
Jaime Sabines
Así es la crítica y así son los lectores. [1] Porque ¿cuál es la función de la crítica? ¿Acaso no es el profundo y respetuoso análisis hermenéutico de un poema o poemario, [2] con base a una teoría de la recepción determinada, a fin de dejar al descubierto sus valores literario-estéticos —el aliento poético creativo que lo anima— y que tanto la obra como su autor sean conocidos más ampliamente? Hay que reconocer, sin embargo, que en ocasiones, es como si el fin de la crítica fuera no tanto servir como dominar y silenciar la obra, cuando ni siquiera se dirige a la obra [3] para preguntarle cuáles son sus intenciones y así termina adaptándola a sus propósitos (Umberto Eco, Los límites de la interpretación, p. 37) o adjudicándole cualidades que la obra no posee. Este dominio y silencio se da también cuando, a pesar de sus valores literarios-estéticos, la obra es intencionalmente ignorada por la crítica, tal como lo fue por muchos años la poesía de Sabines; unido a lo anterior, está otra forma de silenciar a una obra y es el hecho de que muchos de los espacios de crítica literaria, al igual que muchos de los suplementos culturales digitales y de papel, prácticamente son guetos cerrados, excluyentes y con poses aristócratas; estos espacios no aceptan publicitar más que a aquellos que son sus amigos, que están apadrinados por alguien ya con un nombre o que, en su crítica muy particular, poseen una buena estética. ¿Y qué decir de las editoriales tradicionales, de los concursos y premios literarios, y de los programas culturales sobre todo gubernamentales?
Alma del Campo
Con todo, en todo esto tendrían un papel determinante no solo el juego intencional ideológico y la displicencia de la crítica, sino también algo quizás más común en la red de lo que parece: que no siempre el receptor está preparado para aprehender los valores estéticos-artísticos de la obra; por otro lado, no toda experiencia estética puede permitirle al crítico culminar en placer, admiración o en un juicio positivo de valor, ni aun si el análisis de la obra es activa basada en aquella teoría de la recepción ya mencionada: el lector/crítico es co-autor de la obra que analiza. Por eso, el poeta suele temer la crítica y alrededor de esta ha crecido la sospecha, pues se duda hasta de su valor literario (Christopher Domínguez Michael, “¿Qué es un crítico literario?”, http://www.letraslibres.com/mexico/revista/que-es-un-critico-literario). Pero una crítica saludable es indispensable hoy en nuestras letras, que sitúe las obras de los poetas vivos [4] en su justa dimensión, en su aportación, en la cultura y en la historia (Homero Aridjis, “Falta crítica literaria en México”, El siglo de Durango, periódico digital de mayo 2018).
Quizás por la razones anteriores, hay quienes piensan —y con razón—, que el poeta auténtico, honrado y leal a su vocación no escribe por una necesidad existencial imperiosa, como un acto de afirmación en el mundo o como respuesta a su vocación; la implicación es que ese poeta pocas veces o nunca escribe para los críticos, para recibir un premio y para los lectores en general. No obstante, ningún poeta ni escritor negaría que cuando se escribe y publica un poema, ensayo o artículo se tiene en mente a un lector ideal y se aspira a ser leído, o que un futuro inmediato o lejano alguien lea y valore lo que hemos escrito.
Ingleberto S. Robles
Ahora bien, la uruguaya Alma del Campo y el guatemalteco Ingleberto S. Robles Tello, son dos poetas vivos de nuestro contexto en cuyos oídos, por dicha, no resuena mucho el silencio de la crítica y de los lectores en general. Es que ambos son muy conocidos y muchísimas veces laureados, si bien esperan todavía el lauro nacional. [5] Pero es precisamente por esta espera que siguen aspirando a ser leídos y que sus obras sigan siendo valoradas por la crítica tanto nacional como internacional, más de lo que ya lo han sido; no es por casualidad que, en el momento de escribir este ensayo, un número de poetas latinoamericanos destacados estemos juntando nuestras voces masculinas y femeninas en homenaje a Del Campo, mediante una antología internacional; tampoco lo es que otro número de actuales y sobresalientes poetas hispanoamericanos hayamos ya juntado nuestras voces masculinas y femeninas en el 2017 en homenaje a Robles Tello, también mediante una antología, pero intercontinental. En el prefacio de esta obra escribíamos [6] sobre Robles Tello lo siguiente:
Actuales Voces de la Poesía Hispanoamericana reúne en sus páginas al más selecto grupo de poetas, hombres y mujeres, unos más jóvenes que otros, que han venido sobresaliendo en la lírica actual en sus respectivos países, o en las naciones que actualmente los cobijan. Una particularidad especial de esta antología hispanoamericana es que ellos han querido unir aquí sus excelentes voces en homenaje a un grande en toda la extensión del término, en su faceta principalmente de hombre de letras: Ingleberto Salvador Robles Tello, destacado profesor, cuentista, ensayista, dramaturgo y poeta laureado guatemalteco. Otra particularidad es que este homenaje se rinde a un poeta no fallecido, sino a uno que disfruta la alegría de la vida”.
“Personalmente, he tenido la oportunidad de leer la poesía de Ingleberto, de ser su amigo y de conocer su propia inventiva y trayectoria en la poesía, la cual, por una u otra razón, permanece casi en el anonimato hasta en su propio país; también he tenido y tengo la oportunidad de dar fe de algo más que lo ennoblece y engrandece: su personalidad lejos de poses engreídas. Todo eso, sin lugar a dudas, lo inscribe como uno de los poetas más sobresalientes de la literatura latinoamericana actual. Cuando compartí, entonces, a los amigos poetas Graciela Fernández (Argentina), Ramón Martínez López (España) y Rodrigo Verdugo Pizarro (Chile) sobre la posibilidad de honrar a Ingleberto por su trayectoria, no hubo vacilación alguna en llevar a cabo un proyecto que sea eminentemente cultural y al estilo de la tradición ensayística alemana de los Festschriften, que incluyen una foto del homenajeado al inicio de la colección esta vez no de ensayos, sino del prefacio, prólogo, crítica, trayectoria y poemas; y que sea capaz, en la medida de lo posible, de incluir poetas contemporáneos tanto de los países que conforman nuestra Latinoamérica como de España y Norteamérica de habla castellana; además, tampoco hubo duda en que el medio más adecuado sería una antología que lograra reunir en sus páginas algunas de las voces poéticas de los contextos ya señalados que han venido destacándose en los recientes años. Y he aquí el sueño hecho realidad”.
“Y este sueño hecho realidad incluye una diversidad de poetas y, por ende, de inventiva poética, mostrando en esta era de la individualización ―como diría Zygmunt Bauman, sociólogo polaco y premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010― que la poesía es capaz de hermanar a los pueblos y de unir en un espíritu solidario los unos a los otros; es que incluso la poesía artística tiene la virtud extraordinaria de promover no solo el diálogo, sino también la solidaridad, la resistencia, la protesta y la esperanza, sin necesidad de hacer de ella un discurso ideológico-político. Es esta antología que va como un obsequio justo y a la vez sencillo para nuestro ilustre homenajeado. Y esperamos cumpla su cometido”.
“Finalmente, debo agradecer al homenajeado por aceptar este regalo, esperando que el mismo le sirva como un parteaguas para mayores reconocimientos a su trayectoria literaria. También agradezco a cada uno de los poetas por unirse a este homenaje con lo más selecto de su producción, y a los amigos poetas editores por su disposición en invertir su precioso tiempo en un arduo trabajo que implica un proyecto de esta naturaleza”.

George Reyes, editor general, Actuales voces de la poesía hispanoamericana: Antología en homenaje a Ingleberto Salvador Robles Tello (Buenos Aires, Argentina: Ediciones Literarte, 2017).
Del libro inédito de George Reyes Ensayos del exilio.

[1] Sin embargo, como opinábamos en otro de nuestros ensayos, el lector (físico, fuera del texto) suele leer un poema para la vida y darlo a conocer. Pero hemos de recordar que este no siempre quiere servir al texto; en la red, ¿cuántas veces hemos leído un poema sin dejar rastro alguno de tal lectura? Las razones podrían ser múltiples, pero la intención de silenciar al poeta es indudable.
[2] Hablamos aquí de una crítica relacionada con la poesía, consciente de que esta se ejerce también sobre textos de otros géneros. Ahora bien, simplificando el asunto, la hermenéutica es la ciencia y arte de la interpretación de textos. Aunque se argumenta que una obra literaria está destinada al disfrute no a una interpretación ni comprensión, el análisis hermenéutico de ese tipo de obra implica un trabajo por lo menos de interpretación, reflexión y comprensión; esto es porque el lenguaje literario es por excelencia simbólico y equívoco, y tiene un nivel cognoscitivo/intelectivo no únicamente emotivo; ver P. Ricoeur, Teoría de la interpretación: Discurso y excedente de sentido, p. 59.
[3] Recordar aquí que mucho de la crítica opera hoy con base a una presuposición de moda en la teoría hermenéutica de la recepción del texto: la autonomía o liberación de la obra de su autor/poeta y contexto de producción. De ahí que, muerto así el autor/poeta, su intención comunicativa no cuenta en la crítica. Así, esta teoría de la recepción dará al lector/crítico una preeminencia en el análisis de la obra que ni siquiera tendrá en cuenta a la obra ni a su objetividad.
[4] Una tendencia frecuente de la crítica es valorar a los poetas después de que han fallecido. El poeta y novelista mexicano Aridjis (“Falta crítica literaria en México”), afirma que otra tendencia frecuente es no reconocer al poeta en su justa dimensión de creador, sino trivializarlo en el aspecto político, como ha sucedido con Octavio Paz de quien se suele escribir más de su ideología política que de su obra poética y ensayística; no obstante, hay poetas que nos trivializamos a nosotros mismos, no solo cuando nos inmiscuimos en la política y escribimos o hablamos más sobre este tema que de poesía o literatura, sino también cuando nuestro discurso poético tiende a estar muy cerca de las letras de las canciones, especialmente después de la disparatada concesión del Nobel al cantante estadounidense Bob Dylan.
[5] Me refiero a aquel lauro que en algunos países latinoamericanos se lo denomina “Premio Nacional de Literatura” con el que se reconoce a nivel nacional la trayectoria y aporte de un poeta.
[6] También los compañeros editores de esta obra, el poeta español Ramón Martínez López y el chileno Rodrigo Verdugo, escribieron un breve prólogo sobre Robles Tello y una breve crítica sobre su poética, respectivamente.

Currículo de George Reyes en Realidades y Ficciones – Revista Literaria Nº 32:



DE CÓMO MARCEL DUCHAMP LLEGÓ A PINTAR LA CASADA DESNUDADA POR SUS SOLTEROS MISMOS, INCLUSO, O EL GRAN VIDRIO. HOMENAJE A LOS CINCUENTA AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE UN JUGADOR DE AJEDREZ ADELANTADO
Veronika Almaida Mons © 

Cuando un fluido corporal de coeficiente de viscosidad arbitrario circula por el radio de una onda expansiva resultante del estallido de un orgasmo, la energía liberada —siempre que la densidad del medio en que tuvo lugar y el tiempo que tardó en llegar a su destino puedan ser conocidos inquisitorialmente— equivale a la proporción que existe entre el momento angular del electrón en un átomo de hidrógeno musical. Si, de índice 12 (dodecafonismo) y la densidad crítica que debe tener el universo —PN— para dejar de expandirse y empezar a contraerse.
Dado que la velocidad instantánea de la eyaculación nunca puede ser igual a cero, es posible calcular el movimiento armónico simple (MAS) del sistema masa-muelle del tálamo, teniendo en cuenta que A es la amplitud del abrazo; X, la elongación de las lenguas; d,la constante de fase, y (wt+ d) la fase. La energía U = ½k A2.
Marcel Duchamp
El susodicho sistema masa-muelle del tálamo, sometido a la acción de fuerza amortiguadora llamada beso, donde B es una constante que depende del medio bucal y de la geometría hiperbólica del velo del paladar, se moverá con oscilaciones cuya frecuencia inguinal se relaciona con la frecuencia natural del sistema por medio de la determinación estocástica de la acción de una tercera fuerza, sinusoidal esta, que llamaremos F3, y proviene del exterior; la cual provocará sea un amortiguamiento crítico F3 / B (de beso) = 2mω, sea otro movimiento periódico no armónico simple (MNAS), con pseudo amplitud modulada, correspondiente a los crujidos de la cama durante el coito de la “Novia” con sus “nueve Solteros”.
Mientras, el Molinillo de Chocolate está sobre una mesa, sin rozamiento. Es importante saber que la mesa exhibe tres patas idénticas de estilo Luis XV. L15 pues, será un factor a tomar en consideración en nuestros cálculos. Al no haber rozamiento, el Molinillo de Chocolate conserva, por principio y por definición, su energía total: U = ½k A2.
La energía potencial es máxima cuando la masa de chocolate sin moler es exactamente igual a la del chocolate molido. Este estado cuántico dura una milésima de segundo. Tiempo más que suficiente para que la inteligencia artificial calcule sin error posible el nombre de la marca de chocolate empleado en el experimento —respuesta: Lanvin— y para que se opere luego la interacción cuántica o “acción fantasma a distancia” entre todos los actores de este drama cósmico.
El gran vidrio
(Marcel Duchamp)
Consideremos ahora El gran vidrio desde el enfoque de la Termodinámica.
Premisas: Los “moldes machistas” (“Moules mâlics”) están hinchados con un gas ideal diatónico —de pequeña escala—. Los procesos adiabáticos irreversibles que experimenta —con una pizca de azúcar en polvo, pero nunca de azúcar g(l)as— el gas ideal dentro del “molde machista”, nos facilita la unidad de medida Giga-Soltero, es decir, el soltero a la potencia nueve.
En cuanto a la casada (“mariée”, o “novia”), al ser su sistema hidrostático de una presión inferior, requiere un acoplamiento supletorio con la cascada (“chute d’eau”) pero en este momento del experimento, es necesario alejar de ella lo más posible el Bec Auer, para evitar toda eyaculación precoz, se sobreentiende, obviamente. Así tendremos tiempo suficiente para calcular, con neuronas de materia gris convencional, la unidad de medida Nano-Novia, o novia a la potencia menos nueve. Queda claro, en efecto, que después del experimento, la “novia” será menos “nueva” que antes: y esto es lo que interesa especialmente Duchamp y que llama “le passage de la vierge à la mariée”. Sobra la traducción.
Marcel Duchamp se encuentra, pues, a la misma temperatura que las dos partes de El gran vidrio. De lo cual se deduce que el espacio de los Solteros está a la misma temperatura que el espacio de la Casada. También era deducible de la igualdad de los tamaños, aunque sus orígenes fueran distintos.
De repente, Marcel se preguntó si, para aumentar el rendimiento de la rueda del molino de agua —noria—, debía aumentar la temperatura caliente de la cascada o disminuir la temperatura fría de los cangilones. Era obvio que debía reducir la temperatura del foco frío. Sin embargo no lo hizo, y solo Pitágoras hubiera podido explicarle por qué se equivocó [1]. Por ello, el Vidrio se rompió y tuvo que ser laboriosamente restaurado.
Lo malo en esta historia es que el mol de gas ideal, confinado en el cilindro con pistón móvil en forma de teléfono y olor a bogavante, al encontrarse inicialmente en un punto Va, siguió su ciclo irreversible a través de los reflejos del vidrio roto y se volvieron imposibles de calcular el trabajo realizado y la variación de la energía interna en la expansión. Ni se pudo saber la temperatura final del proceso de desnudamiento de la Casada por cada uno de los nueve Solteros. Tampoco el volumen total de las ropas que le quitaron a la dama, ni la variación de la potencia fálica en los dos tramos, el isotermo de Marcel-Duchamp-Novia y el adiabático de Nueve-Solteros-Novia. Sin embargo, todo lector atento habrá quedado irreversiblemente sumido en el estado-gato, QED.

Currículo de Veronika Almaida Mons en este Nº 36 de Realidades y Ficciones – Revista Literaria.



Nuevos colaboradores

JAIME B. ROSA

Nació en Bellreguard (Valencia), España, en 1949. Tras licenciarse en filosofía por la Universidad de Valencia, comenzó sus estudios en la Universidad de París-Sorbona (París IV), donde en 1982 se doctoró con una tesis titulada Matérialité et spiritualité dans les personnges du Pére Goriot de Balzac. Previos a esto, obtuvo la licenciatura en filología francesa, con el trabajo Création et destruction dans la vie et l´oeuvre de Rimbaud / Creación y destrucción en la vida y obra de Rimbaud, y una maîtrise con la memoria Méthodes descriptives balzaciennes.
• Poemarios: Nubes digitales, Océano claxon, La estación azul, Yo leopardo /I Leopard, De rizo soplo, Lugar de polen / The passage of polen, Mar textil fragmentado / Sea of fragmentary textile, Pan de musa.
• Novelas: Arlequín en el laberinto / Arlequin dans le labyrinthe, Las cuatro caras de la pirámide negra  / Les quatre faces de la pyramide noire, Hilo de seda / Fil de soie, Maremagnum o de las siete piedras / Maremagnum du les sept pierret, El embalsamador.
• Antologías: Separad-92, poesía contemporánea en lengua maya / Tumben ik´tanil ich maya t´an, Antología de poesía chicana / Anthology of chicano poetry, Los vasos comunicantes: antología de poesía chicana, Separad-2000, Reencuentro en Sefarad-al-andalus-2000 y Lo último de Filipinas, además de un alegato poético trilingüe (español, árabe y hebreo) a favor de la paz en Palestina titulado Reencuentro en Sefarad al-Andalus, y la publicación de las actas del congreso de escritores y académicos sefardíes de lengua castellana y portuguesa (Miami noviembre 1992) bajo el título de 500 años después: Separad, las américas y la nueva cultura israelí, Antología de poesía brasileña, Antología de poesía coreana actual, Antología de poesía española actual, Antología poética del imperio Inka (con Leo Zelada), Homenaje a Abelardo "Lalo" Delgado y Rodolfo "Corky" González, In pákat yétel júntul t'el... / Mirarla con un gallo, Las tribulaciones de Nemod, Manzanas cuadradas de sabor numérico / Savoured numerically squared apples, Nueva poesía española, Palestina nueva poesía, Poesía contemporánea de la República de Turquía (con Mwetin Cengiz), Poetas, testigos de una guerra, Tierra sin mal: Antología de poesía guaraní.

Ha colaborado en revistas de renombre internacional como Voices Israel, International poets academy (Madrás, India), The international Poets Yearbook (Universidad Boulder Colorado), es miembro permanente del Research board of advisors del ABI (American Biographical Institute) y ha sido incluido en el Directory of international writers and artists (Boulder Colorado), así como en el Who´s Who in poetry, Who´s who of intelectuals, Men of achievement, y nominado hombre del año por el International Boigraphical centre (Cambridge, Reyno Unido). También ha sido nombrado embajador de la paz (in the framework of the Universal Ambassador Peace Circle, Geneva).
Ha representado a España, en calidad de delegado en múltiples congresos internacionales.

Más sobre sus obras y trayectoria en Suplemento de Realidades y Ficciones http://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/2012/09/ (Nº 54)




VERONIKA ALMAIDA MONS

Investigadora científica (CLYTIAR, Valladolid), escritora bilingüe y artista multidisciplinar, nace y se forma en Francia, reside y crea en España. Doctora Filóloga (Toulouse); Licenciada y Máster en Periodismo (Sorbona), Literatura comparada (Montpellier), Lingüística (Madrid). Diplomada en Fotografía, Comisariado (Sevilla), Ciencias esotéricas (New Paradigm™, Holanda).
Consejos literarios de L. Rosales, V. Aleixandre, R. Alberti, J. Cortázar, F. Grande.
Guionista de radio. Contralto en coro (Mesías, R. King, Maestranza, 2000).
Suma 47 publicaciones, libros y artículos, de poesía y crítica (entre otros en Anthropos y Neu Wien, Barcelona; Cuadernos Hispanoamericanos, Madrid; autoediciones, red).
Ha presentado doce exposiciones plásticas y 34 obras de arte de acción y Body art. Ha impartido conferencias y talleres (pintura, Performance, autosanación holística, musicoterapia).
Premios: Prix de la Résistance (ensayo histórico), Primer Premio de poesía Blanca de los Ríos, Premio de escultura ArtSalud.




REALIDADES Y FICCIONES
—Revista Literaria—
Nº 36 – Enero de 2019 – Año X
Número Especial 10º Aniversario
ISSN 2250-4281
Exp. RL-2018-52429319-APN-DNDA#MJ del 18/10/2018, Dirección Nacional del Derecho de Autor / República Argentina.

Propietario y Director: Héctor Zabala
Av. Del Libertador 6039 (C1428ARD)
Ciudad de Buenos Aires, Argentina
Currículo en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 75:


Colaboradores


Corrección general:
Noelia Natalia Barchuk Löwer
Resistencia (Chaco), Argentina
Currículo en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 78:


Ilustración de carátula y emblema:
Mónica Villarreal
Scottsdale (Arizona), Estados Unidos
Monterrey (Nuevo León), México
 @mon_villarreal
Currículo en revista Realidades y Ficciones Nº 17:




COLABORARON EN ESTE NÚMERO:
• Jaime B. Rosa, Valencia (Comunidad Valenciana), España
• Anna Rossell, Barcelona (Cataluña), España
• Verónica Almaida Mons, Sevilla (Andalucía), España
• Noelia Barchuk, Resistencia (Chaco), Argentina
• Luis Benítez, Ciudad de Buenos Aires, Argentina
• Héctor Zabala, Ciudad de Buenos Aires, Argentina
• George Reyes, Ciudad de México / Ecuador
• Mónica Villarreal, Scottsdale (Arizona), Estados Unidos / Monterrey (Nuevo León), México

El listado completo de colaboradores se encuentra a la derecha del blog bajo el acápite COLABORADORES de Revista REALIDADES Y FICCIONES.


 @RyFRev Literaria

 @RyF_Supl_Letras

Las opiniones vertidas en los artículos de esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor pertinente.


  
“Realidades y Ficciones”
Mónica Villarreal (2014)
acrílico y óleo sobre
papel-lienzo, 30 cm x 30 cm